Miguel Hernández Gilabert fue un poeta y dramaturgo de especial relevancia en la literatura española del siglo XX.

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón
Sijé con quien tanto quería).
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento.
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
(10 de enero de 1936)
De educación jesuita y profundamente religiosa, el Poeta José Ramón Marín Gutiérrez mejor conocido como Ramón Sijé, miraba el mundo de manera muy distinta a su colega Miguel Hernández, pero esas diferencias no les impidieron ser amigos entrañables.
Originarios de Orihuela, compartieron juegos de infancia, aventuras y muchos recuerdos comunes hasta que llegó el momento de separarse para hacer cada uno su propia historia en las letras españolas de la Generación del 27.
La prematura muerte de Sijé por una fulminante infección intestinal, el día de Navidad de 1935 inspiró a Miguel Hernández esta bella Elegía donde expresa el gran dolor e impotencia humana ante la partida del amigo. Ramón Sijé tenía tan sólo 22 años y un gran porvenir literario.
Pocas veces se logra expresar la amargura y desesperación con tal fidelidad como en estos terceros tan conmovedores que son fiel testimonio de amistad, rebeldía ante lo irremediable y esperanza de una reunión eterna desafiando leyes inmutables.
Es un poema que los hermanará para siempre. Miguel Hernández también se fue temprano de este mundo, sobrevivió siete años a la muerte de su amigo.
«Elegía» fue musicalizado en 1972 por Joan Manuel Serrat (dentro de su álbum «Miguel Hernández»).
ELEGIA A RAMÓN SIJÉ Recitado por: Julio Nuñez
El Candelabro. Iluminando Mentes.
Descubre más desde REVISTA LITERARIA EL CANDELABRO
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
