Entre las cumbres de la poesía latinoamericana, la voz de Gabriela Mistral resuena con una intensidad que trasciende siglos y fronteras. Su obra, marcada por la ternura, la justicia y la soledad, irradia una fuerza lírica que transforma el dolor en palabra viva. Mistral no solo escribió versos: tejió un legado moral y estético que aún interpela a nuestras conciencias. ¿Qué revela su poesía sobre la dignidad humana en tiempos de oscuridad? ¿Hasta dónde puede la palabra redimir al mundo?


EL CANDELABRO.ILUMINANDO MENTES 
Imagen creada por inteligencia artificial por Chat-GPT para El Candelabro.



Piececitos de niño”

(de Desolación, 1922)

Piececitos de niño,
azulosos de frío,
¡cómo os ven y no os cubren,
Dios mío!

¡Piececitos heridos
por los guijarros todos,
ultrajados de nieves
y lodos!

El hombre ciego ignora
que por donde pasáis,
una flor de luz viva
dejáis;

que allí donde ponéis
la plantita sangrante,
el nardo nace más
fragante.

Sed, puesto que marcháis
por los caminos rectos,
heroicos como sois
perfectos.

Piececitos de niño,
dos joyitas sufrientes,
¡cómo pasan sin veros
las gentes!


El Candelabro. Iluminando Mentes.

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