Isaac Newton, reconocido como uno de los científicos más influyentes de la historia, nació el 25 de diciembre de 1642 en Woolsthorpe, Lincolnshire, Inglaterra. Su impacto revolucionario en los campos de la física, las matemáticas y la astronomía sentó las bases de la ciencia moderna. A través de sus leyes del movimiento y la gravitación universal, Newton demostró una capacidad excepcional para describir y explicar fenómenos naturales de una manera precisa y cuantitativa. Su trabajo pionero en óptica también sentó las bases para nuestra comprensión de la luz y el color. La figura de Newton sigue siendo un faro de inspiración para generaciones futuras de científicos y su legado perdura como un testimonio perdurable de la inmensa capacidad del ser humano para desentrañar los secretos del universo.

“El legado de Isaac Newton: Un científico visionario”
Newton era también un hombre de una fe profunda. En cierta ocasión, contestando a un amigo ateo cuando éste repetidamente exigía saber “quién lo ha hecho” en referencia a un juguete mecánico construido en madera y que dándole a una manivela imitaba al sistema solar, Isaac Newton contestó:
“Esto no es sino una imitación insignificante de un sistema mucho mayor cuyas leyes tú conoces, y yo no puedo convencerte de que este simple juguete no tiene diseñador y hacedor; ¡sin embargo, tú afirmas creer que el gran original del cual se tomó este diseño ha llegado a existir sin diseñador o hacedor!”.
“Este bellísimo sistema compuesto por el Sol, los planetas y los cometas no pudo menos que haber sido creado por consejo y dominio de un ente poderoso e inteligente… El Dios Supremo es un Ser eterno, infinito, absolutamente perfecto“. – Philosophiæ naturalis principia mathematica, 1647.
En otras obras suyas también escribió:
“Dios es capaz de crear partículas de materia de distintos tamaños y formas… y quizás de densidades y fuerzas distintas, y de este modo puede variar las leyes de la naturaleza, y hacer mundos de tipos diferentes en partes diferentes del universo. Yo por lo menos no veo en esto nada contradictorio“. – Óptica.
“Encuentro más indicios de autenticidad en la Biblia que en cualquier historia profana“. – Richard Watson: An Apology for the Bible, 1806, pág. 57.
Newton se había interesado en muchos campos de estudio, pero unos en los que se interesó intensamente fueron los de teología y el estudio de la Biblia. De hecho, Newton escribió más sobre esos campos que sobre ningún otro. Tenía un cuaderno de estudio en el que anotaba sus propios comentarios bíblicos. Reunió pasajes de la Biblia que definían la relación del Hijo de Dios con el Dios Padre. Por ejemplo, citó Hebreos 1:8, 9 donde se dice que Dios colocó a Cristo a su mano derecha y que lo ungió. Newton insertó la nota: “Por ello el Padre es Dios del Hijo.” Y así lo hacía con otros textos donde siempre subrayaba palabras como “Padre”, “Dios, o “Altísimo” para diferenciarlo del Hijo.
El primer fruto del resultado de su estudio teológico fue la subordinación de Cristo a Dios y dudar de la doctrina de la Trinidad. En su cuaderno, solo la entrada “De Trinitate” (sobre la Trinidad) , ocupaba nueve páginas. El material estaba más relacionado con el estudio que con el debate. Estudió fascinado los escritos de Atanasio y de Arrio, quien negaba la doctrina de la Trinidad, y de cómo se produjo una escisión entre los seguidores de uno y otro en el siglo IV. También se dispuso a dominar todo el Corpus Patrístico a cuyos autores citaba en su cuaderno una y otra vez: Ireneo, Tertuliano, Cipriano, Eusebio, Clemente, Orígenes, Juan Cristófono, Epifanio, Teodoro, Prudencio y otros. El autor antes citado escribe:
“No había un sólo escritor patrístico importante cuyos trabajos no devorara. Y siempre, su mirada iba dirigida a los problemas relacionados con la naturaleza de Cristo y la naturaleza de Dios. Newton comenzó a obsesionarse con la idea de que un impresionante engaño – que comenzó en los siglos IV y V – había pervertido la legalidad de la antigua Iglesia. Este engaño se basaba principalmente en las Sagradas Escrituras, que Newton había comenzado a creer que habían sido pervertidas para apoyar el trinitarismo”.
Newton descubrió que 1 Juan 5:7 donde en su Biblia leía: ‘Porque hay tres que tienen un lugar en el cielo, el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo y estos tres son uno,’ no se encontraba en la Biblia siria. Tampoco se encontraba en Ignacio, Justino, Ireneo, Tertuliano, Orígenes, Agustín y otros. Por tanto, a sus ojos adorar a Cristo como si fuera Dios era idolatría, un pecado capital. De hecho se dice que montaba en cólera cada vez que oía el concepto ‘trinidad.” Reconocía a Cristo solo como un mediador divino entre Dios y la humanidad, subordinado al Padre que le había creado.
A pesar de su basto conocimiento científico, Newton reconocía lo poco que en realidad sabemos. Dirigiéndose a un amigo en sus últimos años de existencia da un repaso a su vida. Es una espléndida reflexión que recoge sobre todo la esencia de una vida dedicada a la búsqueda de la Verdad:
“No sé qué podré parecerle yo al mundo, pero tengo para mí que no he sido más que un niño pequeño que, jugando en la playa, encontraba de tarde en tarde un guijarro más fino o una concha más bonita de lo normal. El océano de la verdad se extendía, inexplorado, delante de mi… Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano”.

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