Ricardo I de Inglaterra, conocido como Ricardo Corazón de León, fue rey de Inglaterra entre 1189 y 1199, fue el tercer hijo del rey Enrique II de Inglaterra y de Leonor de Aquitania. En su época, el trovador Bertran de Born lo apodó “Òc e non”.

– Es mentira que… Ricardo Corazón de León fuera un valeroso y comprometido caballero guerrero
Lo que nos contaron.
Que Ricardo Corazón de León (1157-1199) fue un caballero intachable y un esforzado monarca preocupado por su pueblo al que le añadieron aquello de Corazón de León por su valentía. Su vínculo con las aventuras de Robin Hood -en su novela Ivanhoe (1820), Walter Scott incorpora la figura de Robin como un noble que lucha por recuperar el trono para Ricardo Corazón de León frente a su malvado hermano Juan Sin Tierra- engrandeció al personaje hasta hacerlo llegar a nuestros días como el perfecto rey cristiano.
Lo que realmente sucedió.
Según los historiadores, Ricardo fue uno de los monarcas más mitificados de la Edad Media, pero la realidad es que no fue ni buen rey ni un patriota inglés. Durante una década fue el rey de Inglaterra, pero solo pasó seis meses en el país durante todo su reinado. El Ricardo Corazón de León que ha pasado a la historia es una leyenda fruto del cine y la literatura. “Arruinó a su país al iniciar la Tercera Cruzada, batalla que para más inri perdió porque no sabía dirigir ejércitos y solo le interesaba batallar a lo loco. Ricardo iba a lo suyo. Y lo suyo era la aventura y los líos amorosos. Ricardo era un bon vivant. Un enamorado de la cultura francesa al que los ingleses le parecían unos ordinarios. Gobernar no le interesaba y la política le aburría”, asegura Nieves Concostrina en su libro Pretérito imperfecto (La esfera de los libros).
Sus biógrafos lo corroboran asegurando que fue “un mal hijo, un mal hermano, un mal marido y un mal rey”

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