Wilhelm Richard Wagner fue un compositor, director de orquesta, poeta, ensayista, dramaturgo y teórico musical alemán del Romanticismo. Destacan principalmente sus óperas en las que, a diferencia de otros compositores, asumió también el libreto y la escenografía.


Richard Wagner


(Leipzig, actual Alemania, 1813 – Venecia, Italia, 1883) Compositor, director de orquesta, poeta y teórico musical alemán. Aunque Wagner prácticamente sólo compuso para la escena, su influencia en la música es un hecho incuestionable. Las grandes corrientes musicales surgidas con posterioridad, desde el expresionismo hasta el impresionismo y por continuación o por reacción, encuentran en Wagner su verdadero origen, hasta el punto de que algunos críticos sostienen que toda la música contemporánea nace de la armonía, rica en cromatismos y en disonancias no resueltas, de Tristán e Isolda.

La infancia de Wagner se vio influida por su padrastro Ludwig Geyer, actor, pintor y poeta, que suscitó en el niño su temprano entusiasmo por toda manifestación artística. La literatura, además de la música, fue desde el principio su gran pasión, pero el conocimiento de Carl Maria von Weber y, sobre todo, el descubrimiento de la Sinfonía núm. 9 de Beethoven lo orientaron definitivamente hacia el cultivo del arte de los sonidos, aunque sin abandonar por ello su vocación literaria, que le permitiría escribir sus propios libretos operísticos.

De formación autodidacta, sus progresos en la composición fueron lentos y difíciles, agravados por una inestable situación económica, la necesidad de dedicarse a tareas ingratas (transcripciones de partituras, dirección de teatros provincianos) y las dificultades para dar a conocer sus composiciones. Sus primeras óperas –Las hadasLa prohibición de amarRienzi– mostraban su supeditación a unos modelos en exceso evidentes (Carl Weber, Heinrich Marschner, Vincenzo BelliniGiacomo Meyerbeer), sin revelar nada del futuro arte del compositor.

Hasta el estreno, en 1843, de El holandés errante, no encontró el compositor su voz personal y propia, aún deudora de algunas convenciones formales que en posteriores trabajos fueron desapareciendo. Tannhäuser y Lohengrin señalaron el camino hacia el drama musical, la renovación de la música escénica que llevó a cabo Wagner, tanto a nivel teórico como práctico, en sus siguientes partituras: El oro del Rin (primera parte de la tetralogía El anillo de los nibelungos) y Tristán e Isolda.



En estas obras se elimina la separación entre números, entre recitativos y partes cantadas, de modo que todo el drama queda configurado como un fluido musical continuo, de carácter sinfónico, en el que la unidad viene dada por el empleo de unos breves temas musicales, los leitmotiv, cuya función, además de estructural, es simbólica: cada uno de ellos viene a ser la representación de un elemento, una situación o un personaje que aparece en el drama.

La aportación wagneriana no sólo fue revolucionaria en el aspecto formal (en los campos de la melodía, la armonía y la orquestación, con el uso de una orquesta sinfónica de proporciones muy superiores a las que tenían las habituales orquestas de ópera), sino que también dejó una impronta duradera. Su gran aspiración no era otra que la de lograr la Gesamtkunstwerk, la «obra de arte total» en la que se sintetizaran todos los lenguajes artísticos.

Sus ideas tuvieron tantos partidarios como detractores. Uno de sus más entusiastas seguidores fue el rey Luis II de Baviera, gracias a cuya ayuda económica el músico pudo construir el Festspielhaus de Bayreuth, un teatro destinado exclusivamente a la representación de sus dramas musicales, cuya complejidad superaba con mucho la capacidad técnica de las salas de ópera convencionales. En 1876 se procedió a su solemne inauguración, con el estreno del ciclo completo de El anillo de los nibelungos.


Muerte de Richard Wagner


El 13 de febrero de 1883 murió Richard Wagner, uno de los compositores más controvertidos de la historia.

La muerte del músico se produjo en Venecia, lugar al que había acudido a retirarse para descansar y cuidar su salud, ya que presentaba varios problemas de corazón. 

Su última obra había sido una ópera, Parsifal, que a su vez se inspiraba en Parzival, una famosa epopeya compuesta en el medievo por el poeta alemán Wolfram von Echenbach.

El cadáver de Wagner se transportó en una góndola de doce remeros hasta la estación de tren desde donde el cuerpo partiría hacia Bayreuth (Alemania) para ser enterrado en el jardín de su villa. Tras la muerte de Wagner, Liszt hizo algunos cambios en la partitura original de La lúgubre góndola y publicó una segunda versión en 1885.



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