El vino es una bebida sagrada y al mismo tiempo terrenal, digna de los dioses y también de los seres humanos, una bebida extraída de algo tan sencillo como una uva y al mismo tiempo con la capacidad de hacernos transportar a mundos increíbles y bacanales.

Soneto del vino
¿En qué reino, en qué siglo, bajo qué silenciosa
conjunción de los astros, en qué secreto día
que el mármol no ha salvado, surgió la valerosa
y singular idea de inventar la alegría?
Con otoños de oro la inventaron. El vino
fluye rojo a lo largo de las generaciones
como el río del tiempo y en el arduo camino
nos prodiga su música, su fuego y sus leones.
En la noche del júbilo o en la jornada adversa
exalta la alegría o mitiga el espanto
y el ditirambo nuevo que este día le canto
otrora lo cantaron el árabe y el persa.
Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia
como si ésta ya fuera ceniza en la memoria.

El Candelabro. Iluminando Mentes.
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