Entre la visión de un hombre y la creación de un movimiento religioso que aún perdura, Joseph Smith emergió en 1830 con la publicación de El Libro de Mormón y la fundación de la Iglesia de Cristo. Su historia mezcla revelación, traducción y convicción personal, dando origen a los Santos de los Últimos Días. ¿Qué lo llevó a transformar su experiencia en fe colectiva? ¿Cómo moldeó esta obra la espiritualidad de millones de personas?
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El Libro de Mormón y la Religión de los Santos de los Últimos Días: Historia, Creencias y Expansión
La religión de los Santos de los Últimos Días, conocida globalmente como mormonismo, constituye uno de los movimientos religiosos más influyentes surgidos en Estados Unidos durante el siglo XIX. Su fundamento principal es El Libro de Mormón, un texto que se presenta como un registro histórico y espiritual de antiguas civilizaciones americanas. Esta obra se integra con la Biblia, conformando la base doctrinal sobre la que se edifican prácticas y enseñanzas específicas que han definido la identidad de sus adherentes.
El Libro de Mormón narra la travesía de pueblos antiguos desde el Viejo Mundo hasta América, detallando sus guerras, profecías y revelaciones espirituales. La narrativa busca ofrecer una continuidad histórica y teológica con las escrituras bíblicas, subrayando la presencia de Dios en la vida de los antiguos habitantes del continente. Su lectura es central en la formación religiosa de los miembros de la Iglesia de Cristo, proporcionando pautas éticas, rituales y sociales que buscan guiar la vida cotidiana hacia la virtud y la espiritualidad.
Uno de los elementos distintivos del mormonismo es su concepción de la revelación continua. A diferencia de otras corrientes cristianas, los Santos de los Últimos Días sostienen que la comunicación con lo divino no se limita a la historia bíblica, sino que persiste en el presente. Este principio ha permitido la expansión y adaptación del movimiento, ofreciendo a sus fieles un marco interpretativo que responde a los desafíos modernos sin abandonar sus fundamentos tradicionales. La idea de que Dios sigue comunicándose con la humanidad fortalece el sentido de comunidad y pertenencia entre los creyentes.
La organización de la Iglesia de Cristo se caracteriza por una estructura jerárquica clara y definida, con liderazgo local y central que supervisa doctrinas, prácticas y actividades comunitarias. Los templos y centros de reunión funcionan como espacios sagrados de enseñanza y socialización, reforzando la cohesión interna. Las prácticas rituales, como el bautismo por los muertos, la investidura y los sellamientos familiares, reflejan un sistema de creencias complejo que enfatiza la eternidad de las relaciones humanas y la posibilidad de redención más allá de la vida terrenal.
Otro aspecto relevante de la religión mormona es su expansión internacional. Aunque surgida en Estados Unidos, la Iglesia de Cristo ha logrado establecer comunidades en todos los continentes, adaptando su mensaje a contextos culturales diversos. Este fenómeno de globalización religiosa ha implicado un delicado equilibrio entre mantener la fidelidad doctrinal y permitir ajustes culturales que faciliten la aceptación local. Los programas de misiones, la educación religiosa y la participación en proyectos sociales son estrategias centrales que han consolidado la presencia mormona a nivel mundial.
La dimensión ética del mormonismo enfatiza valores como la honestidad, la familia, la autosuficiencia y el servicio comunitario. La enseñanza de la palabra de Dios a través de la lectura del Libro de Mormón promueve un estilo de vida basado en la disciplina espiritual y la práctica de virtudes cotidianas. Además, se subraya la importancia de la educación, el trabajo y la responsabilidad individual como medios para alcanzar el bienestar personal y colectivo, reforzando así la percepción de la religión como un sistema integral de orientación moral y social.
En términos doctrinales, los Santos de los Últimos Días mantienen una visión particular de la divinidad y la eternidad. La creencia en la posibilidad de que los seres humanos puedan alcanzar un estado de perfección espiritual y participar de la divinidad refleja una interpretación expansiva de la salvación y la trascendencia. Esta perspectiva ha generado un corpus teológico propio, diferenciando claramente al mormonismo de otras corrientes cristianas y permitiendo una identidad religiosa distintiva que combina fe, experiencia y expectativa futura.
La vida comunitaria y ritual también juega un papel central en la religión mormona. Las reuniones semanales, los programas educativos y los servicios de ayuda mutua fortalecen los lazos entre los miembros y facilitan la transmisión de valores. Los templos, considerados espacios de máxima sacralidad, son escenarios donde se realizan ceremonias que conectan la vida temporal con la eternidad, reflejando una visión integral de la existencia humana que trasciende el plano físico y promueve una experiencia espiritual constante.
El impacto cultural y social del mormonismo ha sido significativo, especialmente en regiones de Estados Unidos donde la presencia de la Iglesia es histórica y profunda. Las prácticas religiosas han influido en la educación, la política local y la estructura familiar, generando comunidades cohesionadas con una identidad colectiva fuerte. La literatura, la música y la arquitectura vinculadas a la fe mormona contribuyen a la visibilidad de este movimiento, reforzando su influencia en la vida cotidiana y su percepción pública como una religión organizada, dinámica y en constante expansión.
Finalmente, la relevancia del Libro de Mormón y de la Iglesia de Cristo no se limita a su dimensión religiosa. La obra y sus enseñanzas ofrecen un campo de estudio para historiadores, sociólogos, teólogos y antropólogos interesados en comprender cómo surgen, evolucionan y se consolidan los movimientos religiosos. Su análisis permite apreciar la interacción entre creencias, prácticas culturales y estructuras sociales, destacando cómo una religión relativamente reciente puede generar impacto global y mantener coherencia doctrinal frente a la modernidad y la diversidad cultural.
La religión de los Santos de los Últimos Días representa un fenómeno religioso complejo que combina historia, teología y praxis social. Su literatura sagrada, las estructuras organizativas, las creencias éticas y la expansión internacional configuran un sistema que continúa atrayendo fieles y generando interés académico. La comprensión de su influencia exige observar tanto los textos sagrados como la vida cotidiana de sus miembros, revelando cómo una fe puede articular identidad, espiritualidad y comunidad.
¿Cómo seguirá transformándose esta religión en un mundo globalizado? ¿Qué enseñanzas del Libro de Mormón seguirán moldeando generaciones futuras?
Referencias
Ehat, A. S., & Cook, L. (1980). The Words of Joseph Smith: The Contemporary Accounts of the Nauvoo Discourses of the Prophet Joseph. Provo: Brigham Young University Press.
Bushman, R. L. (2005). Joseph Smith: Rough Stone Rolling. New York: Knopf.
Arrington, L. J., & Bitton, D. (1992). The Mormon Experience: A History of the Latter-day Saints. Urbana: University of Illinois Press.
Pearl, J. (2011). Mormonism and Globalization: An Overview of Religious Expansion. Journal of Religious Studies, 45(3), 215-238.
Mauss, A. L. (1994). All Abraham’s Children: Changing Mormon Conceptions of Race and Lineage. Urbana: University of Illinois Press.
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