Considerado el paradigma del homo universalis, del sabio renacentista versado en todos los ámbitos del conocimiento humano, Leonardo da Vinci (1452-1519) incursionó en campos tan variados como la aerodinámica, la hidráulica, la anatomía, la botánica, la pintura, la escultura y la arquitectura, entre otros.

¿Por qué sobrevaloramos a Leonardo da Vinci?
Si preguntas a cualquier persona sobre los principales artistas de la historia, Leonardo será el primero que nombrará. En la actualidad es el artista más famoso del Renacimiento y su fama eclipsa la de los grandes como Miguel Ángel y Rafael. Todo el mundo conoce su Mona Lisa, y regularmente se dedican nuevas películas, libros y estudios a su enigmática sonrisa y al propio Leonardo.
Solemos llamarlo un genio universal que no solo creó hermosas pinturas y descubrió la técnica del esfumado, sino que también demostró ser un científico-inventor. Se cree que da Vinci inventó el helicóptero, el carro de combate, la ametralladora, la escafandra, etc. Sin embargo, esto no es del todo cierto. Hoy vamos a examinar cómo nació el mito del todopoderoso Leonardo da Vinci y por qué hizo sombra a otros artistas del Renacimiento.
¿El primero entre sus contemporáneos?
Leonardo da Vinci (1452-1519) es actualmente el artista más famoso del Renacimiento. Si lo comparamos con sus grandes contemporáneos -Sandro Botticelli, Rafael Sanzio y Miguel Ángel Buonarroti-, Leonardo parece estar muy por encima de ellos, porque se considera que demostró su valía en absolutamente todos los campos: anatomía, mecánica, física, filosofía, pintura, arquitectura…
Sin embargo, entre los siglos XVI y XIX. Leonardo da Vinci no fue venerado como un gran artista. El arte clásico se orientaba más hacia Rafael y Miguel Ángel y la admiración generalizada por da Vinci no comenzó hasta el siglo XX. Entonces, ¿por qué Leonardo da Vinci no es el mayor genio del Renacimiento?
¿Quién es el genio universal?
En los siglos XV y XVI permanecía la idea de que toda persona culta debía ser versátil, experimentar constantemente y tratar de superar sus logros anteriores. Un hombre universal del Renacimiento es al mismo tiempo un matemático, un físico, un poeta, un geógrafo y, por supuesto, un pintor y arquitecto. Así que hubo muchos genios universales como Leonardo da Vinci.
Filippo Brunelleschi, por ejemplo, fue arquitecto, científico, escultor e ingeniero florentino. Fue joyero, diseñó la gigantesca cúpula de la catedral de Florencia y descubrió las leyes de la perspectiva directa. Así pues, Leonardo da Vinci no es más que una figura de una serie de otros gigantes del Renacimiento. Si los comparamos, Leonardo puede ser calificado como un inventor interesante y un buen organizador de fiestas, pero de ninguna manera el mayor genio.
En todos los esfuerzos y proyectos de Leonardo había un gran fallo: nunca llevó sus ideas y experimentos hasta el final.
Leonardo da Vinci no inventó nada
Quizá hayas oído que Leonardo inventó el helicóptero, el carro de combate, la ametralladora y la escafandra. Sin embargo, casi siempre se detenía en la etapa de la idea. No hacía cálculos ni diseños completos. Puede ser que fue por no tener formación universitaria como sus colegas, o bien porque se dejaba llevar demasiado rápido por una nueva idea.
En 1481, Leonardo da Vinci solicitó el puesto de ingeniero de la corte del duque Ludovico Sforza de Milán. En su carta de presentación se posicionó como un ingeniero militar sin igual. Describió cómo podía crear fácilmente puentes ligeros y fuertes, sabía cómo bombear agua, destruir cualquier ciudadela, fabricar cualquier pieza de artillería, llevar el ejército a cualquier lugar y hacer carros ligeros. En último lugar, se describía a sí mismo como arquitecto, escultor y pintor en tiempos de paz.
Las habilidades descritas en la carta eran totalmente exageradas. Sabemos que, antes de Milán, Leonardo no hacía dibujos ni diseños y, desde luego, no entendía cómo participar en operaciones militares.
Cuando, en los siglos XX y XXI, los investigadores trataron de construir, a partir de sus dibujos, mecanismos que funcionaran, comprobaron que la mayoría de sus ideas no podían ponerse en práctica. Sin embargo, algunos experimentos tuvieron éxito. Por ejemplo, Adrian Nicholas, en el año 2000, descendió en el paracaídas de Leonardo hecho de materiales modernos desde una altura de 3.000 metros (aunque a los 600 metros cambió ese paracaídas por uno moderno, por miedo a estrellarse). El resto de las máquinas voladoras de Leonardo pesan más de 400 kg, y sus vehículos de combate no tienen ningún margen de seguridad.
Lo mismo se puede decir de sus experimentos anatómicos. Ya en 1316 (más de 100 años antes del nacimiento del artista) apareció el primer manual de anatomía de Mondino de Lucci, y desde 1404 la Universidad de Bolonia tenía un departamento de anatomía, por lo que no podemos decir que Leonardo fuera el primero en investigar la estructura humana.
Sus experimentos caseros (él y sus socios se veían obligados a robar cadáveres para la investigación) carecían de precisión y de las descripciones científicas necesarias. Da Vinci creía que “el ojo que ve verá por sí mismo”, por lo que dar explicaciones bajo el esquema de los órganos, según él, era algo innecesario. A menudo repetía las mismas cosas en sus notas y casi no llegaba a conclusiones significativas. Aunque hay que señalar que fue Leonardo quien descubrió que el hombre tiene 32 dientes en lugar de 36 y fue él quien calculó por primera vez el número exacto de vértebras.
No hay duda que Leonardo da Vinci fue siempre un gran experimentalista. Su mirada se detenía en detalles sorprendentes del mundo que le rodeaba y que los demás pasaban por alto. Sin embargo, si no hubiera sido un artista, apenas habríamos sabido algo de él.
Leonardo como pintor
Existen alrededor de 20 pinturas completas de Leonardo da Vinci (los investigadores siguen discutiendo sobre cuáles le pertenecen realmente). A menudo dejaba sus encargos sin terminar. Dicho esto, no se puede decir que sus cuadros sean los mejores del Renacimiento. Fue superado en el tratamiento del cuerpo humano por Miguel Ángel, y en la armonía por Rafael (razón por la cual fueron más copiados que Leonardo en la educación artística académica). Sin embargo, fue uno de los primeros en pintar al óleo y alcanzó grandes cotas en esta técnica.
El artista descubrió la técnica del esfumado, que implica aplicar la pintura sobre el lienzo en finas capas, para conseguir el efecto de “bruma”. Mientras que antes muchos artistas habían favorecido el dibujo y las líneas nítidas, después de Leonardo llegaron al arte el pintoresquismo y la impresión de contornos fundidos, así como una “perspectiva aérea” (cuanto más lejos está el objeto, menos distinguimos su forma y los detalles, y más azulado parece).
¿Por qué se hizo tan famoso Leonardo da Vinci?
La fenomenal popularidad de su arte es mérito del no tan famoso italiano Vincenzo Peruggia, que en 1911 decidió “devolver” la Mona Lisa a su país natal, Italia. Mientras la búsqueda del cuadro se prolongó sin descanso durante dos años, los periódicos consiguieron promover tanto su carácter único como la personalidad del propio Leonardo, que aún se percibe un vestigio de este ambiente. Hasta ese momento, la Mona Lisa ni siquiera había sido considerada la mejor obra del artista. Podemos suponer que si no fuera por este “robo del siglo”, las multitudes de turistas no estarían ansiosas por entrar en el Louvre.
Claro, Leonardo da Vinci es un gran artista. Pero no es el mejor, si se le compara con otros artistas del Renacimiento. No es casualidad que haya sido superado en la jerarquía académica por Miguel Ángel y Rafael.
Tampoco se le puede llamar un ingenioso inventor que fundó la ciencia moderna. Todos los bocetos de Da Vinci son solo pistas para futuras ideas. Su investigación podría calificarse de revolucionaria en algunos aspectos, pero debido a la falta de un programa, una secuencia y una documentación clara, no es más que un intento humano de conocer el mundo, más que una investigación científica seria.
Por eso, antes de asumir cualquier relato sobre la grandeza de tal o cual genio, conviene primero averiguar de dónde vienen esas ideas. Investigarlo puede ser más interesante que las novelas de crimen.
El Renacimiento es, sin duda, la época más grande de la historia del arte. Fue una época en la que el arte dejó de ser considerado un oficio artesanal, en la que aparecieron creadores audaces que diseñaron edificios increíbles y pintaron paredes con frescos que siguen siendo admirados hasta el día de hoy.

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