Una matrioshka, también llamada en español muñeca rusa, matrioska, mamushka o bábushka es un conjunto de muñecas tradicionales rusas creadas en 1890.



MATRIOSHKAS


En abril, los árboles de tilo tienen sus troncos llenos de savia, temporada que los torneros rusos aprovechan para salir al bosque y obtener la madera ideal (suave y ligera) que les permita fabricar sus matrioshkas, esas muñecas encajadas unas dentro de otras y que son el souvenir más popular de Rusia.

Al maestro tornero le tomará dos años en preparar la madera. Pasado el tiempo, tomará sus cinceles y comenzará a tallar la primera matrioshka: primero, la más pequeña, la que dará la medida para hacer la parte inferior de la siguiente muñeca; después, hará la parte superior de ésta y así continuará hasta completar una serie de cinco, ocho, 10, 25 o 30 matrioshkas, todo dependerá de su ingenio y dedicación.

En 1890, el mecenas Savva Mamontov visitó una exhibición de arte en Japón, donde se encontró con una representación de las siete deidades de la fortuna. Cada una estaba dentro de la otra, siendo Fukurokuju, dios de la sabiduría y la felicidad, el más grande y el que contenía el resto de las divinidades.

Al volver a Rusia, Savva presentó la idea al tornero y pintor Serguei Maliutin; él hizo su propia versión del juguete: la representación de una mujer rusa campesina feliz, que acogía dentro de ella a toda su descendencia, incluyendo a su “nieto” recién nacido.

Por esto, se cree que las matrioshkas son un símbolo de fertilidad, maternidad y la unión de la familia, ya que su nombre proviene de la palabra matriona, cuyo significado es “dama respetable” o “madre de familia”.

En Moscú hay un museo dedicado a este souvenir que ofrece visitas guiadas que cuenta la historia de las muñecas y la de sus artesanos.



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