La oxitocina, se produce por los núcleos supraóptico y paraventricular del hipotálamo y es liberada a la circulación a través de la neurohipófisis. Ejerce funciones como neuromodulador en el sistema nervioso central modulando comportamientos sociales, sentimentales, patrones sexuales y la conducta parental.



LA QUÍMICA DEL AMOR Y LA OXITOCINA


La hormona del amor también está presente durante el embarazo, el parto y el posparto, para garantizar una conexión única entre el bebé y su progenitora.

Una de las hormonas que ha concentrado la mayor cantidad de investigaciones es la oxitocina. También conocida como la ‘hormona del amor’, esta sustancia interviene en muchos procesos, como el parto.

Cuando la mujer da a luz en un parto natural sin intervenciones químicas, se alcanzan los mayores niveles de oxitocina, explica el estudio de Childbirth Connection.

Esta explosión hormonal tiene la función de provocar una impronta o un apego inicial. Es decir, que la madre y su hijo se reconozcan mutuamente. “Es un mecanismo evolutivo que ayuda a que las madres tengan un instinto de proteger a su bebé”, dice la investigación.

De hecho, esto ocurre no solamente en los seres humanos. Un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York demostró que la secreción de oxitocina era clave para que las ratonas reconozcan el llanto de sus crías.

Otra de las hormonas presentes en el parto es la adrenalina. En el nacimiento, la madre experimenta una necesidad de proteger a su bebé y transmite estas hormonas a su hijo. Así, el recién nacido puede mostrarse alerta en su nuevo entorno y desarrollar los reflejos más primitivos como la respiración o la lactancia.

Las feromonas también juegan un papel fundamental. Así como el organismo secreta estas sustancias para atraer a una potencial pareja, los bebés también lo hacen para asegurarse de que sus madres estén “enganchadas” a ellos y puedan cuidarlos.

Todo el ‘boom’ hormonal que atraviesa la mujer durante el embarazo y el parto tiene un “efecto neuroprotector” que se mantiene a largo plazo y permite que la madre aprenda rápidamente su nueva función y pueda cuidar a su bebé.

Si bien estos procesos se suelen dar naturalmente, hay recomendaciones para favorecer el establecimiento de este vínculo entre madre e hijo. Una es fomentar el contacto piel con piel para aumentar la producción de oxitocina. También se recomienda evitar separar a la madre de su bebé al menos en las dos horas posteriores al nacimiento.

El amor es la verdad ultima del corazon y sin amor nada somos…



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