Cuenta la mitología nórdica que dos grandes gatos llamados Bygul (abeja de oro) y Trjegul (árbol de ámbar dorado) tiraban del carro de la poderosa y bellísima diosa Freya. Se dice que los felinos eran tan enormes y fuertes que ni Thor, el dios del trueno, fue capaz de levantarlos del suelo.



Apunte:
Los gatos de Freya.


Freya (o Freyja), es la Reina de las Diosas en la mitología nórdica. Hija de Nat y Njord, hermana del dios Frey, se identifica con la Venus romana. Freya da el nombre al viernes germánico.

Otro de sus atributos más significativos son los gatos. El gato es el animal sagrado de Freya. Se decía que cuando una boda se celebraba con buen tiempo, era porque se había alimentado bien al gato: cuidando del animal favorito de la diosa del amor, el sexo y la fertilidad, ésta intercedía por una agradable unión.

La diosa posee un carro del que tiran dos grandes gatos. Dicho carro es el que usó para el funeral de Baldur. Este carro tirado por los felinos tenía la capacidad de cruzar los cielos volando, facultad que poseía también la diosa Freya.

La fuerza de estos dos animales era inmensa e incluso la mitología nórdica nos habla de un intentó infructuoso por parte de Thor de levantar a uno de los gatos que había quedado sobre el manto de la diosa. No consiguió moverlo.

El mito continúa, de forma divertida, explicando que Thurdr, su hija, lanzó un ovillo de lana y el gato se levantó para perseguirlo. La niña cogió el manto y se lo devolvió a Freya, triunfando allí donde había fracasado su padre.

Otros gatos se asocian generalmente con esta Diosa; éstos la sirven como mensajeros y suelen llevarle recados de amor y deseos de sus devotos.



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