Y¿qué animales exóticos llegaban a Roma? Pues tenemos elefantes, leones, tigres, rinocerontes, jirafas, hipopótamos, cocodrilos, osos, linces, toros…. Además en numerosas cantidades, y cuanto más insólito mejor. A medida que Roma iba incorporando territorios a su imperio, iban llegando nuevos animales.



LISTOS PARA MORIR


En Roma uno podía ser muchas cosas, pero desde luego no un delincuente; pues era una garantía de acabar con el cuello entre las fauces de un león.

Lo mismo ocurría con los cristianos, claro, quienes fueron perseguidos y castigados con especial severidad durante cierto tiempo.

Mas si hablamos de infundir respeto mediante el terror, Roma sabía lo que quería y era absolutamente implacable con respecto a los medios a emplear.

Para esto el castigo más común era la ‘damnatio ad bestias’ que significa Literalmente “condena a las fieras”

Aquí el condenado no debía albergar esperanza alguna, pues su papel en aquella arena no era otro que enfrentarse a las fieras totalmente desarmado.

En el anfiteatro, decenas de miles de individuos se entregaban a una devoción extática mientras los condenados se enfrentaban a una muerte tan cruel como segura.

Antes de salir a la arena, las fieras eran azuzadas con pinchos, antorchas o látigos por sus cuidadores y, además, estos se aseguraban de que los animales llevasen unos días en ayunas.

Imaginen ustedes como de abrumados debían sentirse estos condenados a muerte, que aún hoy en nuestra cultura popular seguimos usando la expresión “echar a los leones” para referirnos a alguien que se enfrenta a situaciones extremas de peligro sin esperanza de salir con éxito.

Estos animales eran sin duda una mercancía de elevado valor en el mercado, y especialmente raras eran las bestias provenientes de África.

Leopardos, leones, elefantes; incluso hienas y rinocerontes llegaban de las ignotas tierras africanas a las costas de Hispania, donde los animales podían ser atendidos antes de continuar el largo viaje hasta los anfiteatros más importantes situados a lo largo del vasto imperio de los romanos.

A menudo los animales eran transportados en condiciones muy duras, y era habitual que no llegasen vivos a su destino. Esto suponía una gran pérdida económica.

También eran frecuentes los espectáculos de peleas entre las propias fieras, o la cacería de estas a manos de los bestiarios (bestiarii) y cazadores (venatores); gentes rudas de una condición social similar a los gladiadores, nativos africanos en su mayoría. Listos para morir.



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