No solo servía como comida rica en proteínas para la tripulación, sino que también la llevó consigo para el cultivo de cáñamo en tierras lejanas. Las lámparas usaban aceite de cáñamo para que Colón pudiera leer su Biblia, impresa en papel de cáñamo.

CRISTOBAL COLÓN, Y DE CÓMO LLEGÓ EL CANNABIS AL NUEVO MUNDO
Colón no hubiera llegado al Nuevo Mundo (o tal vez hubiera tardado mucho más) si no hubiera sido gracias al cáñamo. El velamen y las maromas de las carabelas estaban fabricadas de cáñamo, al igual que la estopa que se colocaba entre los tablones del barco antes de calafatearlo para hacer el barco estanco. Las lámparas usaban aceite de cáñamo para que la tripulación pudiera leer la Biblia… que estaba impresa en papel de cáñamo. Incluso las bodegas de la Niña, la Pinta y la Santa María estaban “repletas de semillas de cáñamo, que servían de alimento, pero también para garantizar el suministro de la planta una vez arribaran a tierra firme”, cuenta Ana Rodríguez, subdirectora del Museo del Cáñamo de Barcelona.
Centrándonos en el Virreinato de Nueva España:
Es en 1521, cuando Hernán Cortés mandó traer lino y cáñamo para levantar la economía de la destruida Tenochtitlán.
En 1530, Pedro Cuadrado de Alcalá de Henares trae las primeras semillas de cannabis sativa. Fue el escritor José Luis Martínez quien dio a conocer en su biografía de Hernán Cortés el nombre de los conquistadores españoles que trajeron alguna nueva planta a la Nueva España como el arroz, la caña de azúcar, la cebada, al naranja y el cáñamo entre otras, basado en el Diccionario de conquistadores y pobladores de la Nueva España de Franco De Icaza, donde dice de este singular conquistador:
“En efecto, ques natural de la villa de Alcalá del rrío, tierra de Sevilla, e hijo legítimo de Joan Colín y de Isabel Quadrada, su muger; y que ha que pasó a esta Nueva Spaña quize años, y fué con el Márques a la ysla de Californya, donde estouo con sus armas y cauallos hasta los postreros; y benydo a esta ciudad, dió a Terrazas yndustria cómo senbrase y enuiase cáñamo, y él fué el primero que lo hizo; y touo tienda, por lo qual, al presente ay lo que ay en la tierra; y an benydo otros del dicho officio, el qual, husándolo él, se le murieron quatro sclavos que tenya, por lo qual lo dexó; y á año y medio que se casó con vna hija de vn conquistador de Guatimala, y tiene su casa poblada, con muger, famylia y mucha costa,y padesce necesidad por no tener hazienda ny granjería; y que tiene dos hijas naturales, vna de honze años y la otra diez.”
!A los indígenas mesoamericanos les faltaba el cáñamo para ser felices, según Zumárraga!
La Segunda Real Audiencia, presidida por el obispo Juan de Zumárraga, autoriza el cultivo de cáñamo en 1530, inclusive él mismo la siembra en su rancho de Chalco, para comenzar una economía próspera. El gran historiador Silvio Zavala escribe sobre esto:
“Dice que a, los indios, para vivir bien, les ha faltado principalmente, antes de la llegada de los españoles: lana fina, cáñamo, lino plantas y cuatropeas, mayormente asnal”.
El biógrafo de este obispo el historiador Joaquín García Icazbalceta, también subraya el interés de cultivar cáñamo en Nueva España:
“Quería también que viniera semilla de lino y cáñamo en gran cantidad, con personas que supieran cultivarlos, beneficiarlos y tejerlos, especialmente en las costas del Mar del Sur, donde eran tan necesarios para los navíos que allí solían armarse. Con esa rica ganjería, los indios pagarían más fácilmente el tributo, al paso que a los españoles valdría más lo que recibiesen”.
Año de 1545, día 13 de junio, el rey de España Carlo I, emite una ordenanza real para autorizar sembrar cáñamo en las Indias occidentales y pide el apoyo de virreyes y gobernadores.
“Ley XX. Que los Vireyes, y Gobernadores hagan sembrar, y beneficiar lino y cáñamo. El emperador D. Carlos y el Príncipe Gobernador en Ponferrada á 13 de Junio de 1545. Encargamos á los Vireyes, y Gobernadores, que hagan sembrar, en la Indias lino, y cáñamo, y procuren, que los Indios se apliquen á esta granjería, y entiendan en hilar, y texer lino”.
En 1550, el segundo virrey de la Nueva España Luis de Velasco recomienda reducir el cultivo del cáñamo porque los indígenas lo estaban utilizando para otros fines que no eran los textiles.
Ernest Abel dice, en su historia de la marihuana: “ya que los nativos estaban empezando a usar las plantas para algo distinto a confeccionar cuerdas”.
Muchos creen que los españoles fumaban marihuana, cosa por otra parte errónea, pues ellos preferían estimularse con el vino tinto, porque la marihuana estaba ya satanizada mucho antes del descubrimiento de América, por el papa Inocencio VIII, en 1484, porque la consumían los musulmanes. La satanización durara 300 años, hasta la caída de la Corona Española con la Independencia de México.
En 1700, los jesuitas llevaron a la alta california la cannabis sativa para fabricar sus sayales y sandalias. La semilla se quedó en Sinaloa, aunque también se cultivó en California y en Atlixco, Puebla.
En 1722, el jesuita Juan Esteyneffer incluye el uso médico del cáñamo en su libro Florilegio de todas las enfermedades.
En 1769, reiteran la prohibición para el uso médico en la herbolaria indígena
“…la prohibición de las plantas fue reiterada por el edicto de fe el 11 de febrero de 1769, que señalaba como delitos, entre otros, el ejecutar curaciones supersticiosas, valiéndose de medios en lo natural inconducentes para la sanidad, o abusando de los pipiltzintzintles, peyote…, o de otras hierbas…”.
1772: El sabio Alzate defiende el consumo de pilpiltzintzintles
El día 2 de noviembre el destacado sabio novohispano José Antonio Alzate, escribe en su periódico Asuntos varios, una Memoria sobre el uso que hacen los indios de los pipiltzintzintlis, en donde dice:
“Conseguí una pequeña cantidad de dichos pipiltzintzintlis, la que se componía de una mezcla de semillas y yerbas secas; a la primera vista luego reconocí no eran otra cosa que las hojas y semillas del cáñamo; advertencia que tuve al punto, por haber visto antes en un jardín la planta del cáñamo. No obstante ésta que para mí era una demostración, en primera ocasión y para quedar del todo convencido, sembré a quellas semillas con toda la precausión posible y logré unas plantas de cáñamo, lo mismo que el de Europa, las que los indios reconociendo por pipiltzintzintlis, fue necesario arrancar las plantas luego que comenzaron a madurase las semillas por cuanto procuraban pillar toda la que podían”.
Termina su Memoria señalando la falsedad de la prohibición que en lenguaje teológico es que los pipiltzintzintlis “no son prohibidos por malos sino malos porrohibidos”.
1776: El rey Carlos III ordena el inicio de la Empresa de Implantación de Cáñamo en la Nueva España, para producir velas para la Armada Española. Traen a 13 labradores gallegos para enseñar a los indígenas a cultivar el cannabis. El Virrey, los alcaldes, regidores y curas tenían que colaborar en el cultivo de esta planta.
Esta empresa real ya se hace muy tardíamente, pues la Corona Española esta en plena crisis económica y política.
La Pérdida del Oro Verde en la Nueva España
El día 21 de mayo de 1796, el virrey Miguel Lagrua Talamanca y Branciforte, emite un bando donde retoma las anteriores iniciativas reales para fomentar e impulsar el cultivo del cáñamo para que ayude a la economía novohispana, se titula Instrucciones para Sembrar, Cultivar y beneficiar El Lino y Cáñamo en Nueva España:
“Son imponderables las ventajas que ha perdido la Nueva España y toda la Nación Española por no haber fomentado en estás fértiles Provincias la siembra y cultivo del Lino y Cáñamo, en cuyo beneficio, como en las Fábricas que de él dimanan, pudieran ocuparse innumerables manos que, por falta de arbitrios, se hallan en la más deplorable inacción: y no menos se proporcionara un medio que evitase la inmensa extracción de Cuadales á los Países Extranjeros, que surten de sus Lienzos a estos Reynos, y aún á los de la Península’
Con respecto al origen de la palabra Marihuana:
Una posible versión de esta palabra, con el popular nombre de marijuana re relacionaría con el hecho de que las curanderas y yerberas se llamaban siempre Marías o Juanas y utilizaban la planta del cannabis (como aún se sigue haciendo) con fines medicinales.
Pero otra versión ubica al posible origen procediendo del náhuatl: “malli” que quiere decir hierba que se enrosca o hierba para tejer y “huana” que se asocia a “thauhani” y significa “borracho” y “alterado en cuerpo y mente”.

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