¿Sabes qué es lo que más le gusta? El miedo. Los niños son muy fáciles de hallar cuando se sienten temerosos, él los huele es por eso que sabe cuando debe acudir para enseñarles por qué se tienen que dormir temprano. ¡Pobre de aquel que permanezca despierto a deshoras! Por qué seguramente, la criatura no tendrá más remedio que agarrarlo y arrastrarlo debajo del colchón, de donde dicen que jamás se llega a salir.



EL MONSTRUO DEBAJO DE LA CAMA


Soy el encargado de asignar a cada niño en la Tierra, al monstruo que irá debajo de su cama.

Una pequeña en particular, ha hecho que cada monstruo asignado a ella, renuncie. Así que decidí asignarme a mí mismo.

Me fijé en su expediente y me di cuenta de que no tenía opción, en los últimos 2 años cada
monstruo asignado a Charlotte, ha renunciado a los pocos días.

Su primer monstruo, un gigante humanoide con cara de pez dorado llamado Bubba, llevaba cuatro meses con ella y ya no tenía miedo de él.

Después de eso, fue un desfile de diferentes monstruos, comunes y raros,
¡¡ Incluso uno de los que le asigné regresó llorando !!

Miré en mi tableta, sólo quedaba un monstruo asignable… yo.

El trabajo de este campo nunca ha sido mi fuerte, pero los problemas desesperados
requieren soluciones desesperadas. Así que, a las 8:03 pm, después de que la madre de Charlotte la acostara a ella y a su hermanito Daniel, me metí en el espacio debajo de la cama de Charlotte.

Al otro lado de la habitación debajo de la cuna de Daniel hay un monstruo novato pequeño, un tipo de monstruo estándar.

Volví mi atención a la cama sobre mí, Charlotte estaba somnolienta, así que me estiré sobre la cama y pasé un dedo helado sobre su mejilla, no hubo respuesta, así que hice de nuevo.

  • No le tengo miedo a usted, monstruo. – susurra, pero su voz está temblando.

Puedo ver un pequeño reloj en la pared, 8:14 Pm, una puerta en algún lugar de la casa se cierra de golpe y escucho como ella contiene su respiración asustada.

Pasan unos minutos y puedo oír a Francis, el padre de Charlotte, gritarle a su esposa.

Hay fuertes pasos en las escaleras y con una respiración jadeante, Charlotte sale de la
cama y se arrastra debajo conmigo.

  • “Hazme espacio”-
    Me susurra al oído.

La puerta del dormitorio se abre con un portazo y siento el olor a alcohol, incluso desde antes que entrara al cuarto.

Ahora sé por qué Charlotte no tiene miedo a ninguno de mis monstruos, ella tiene miedo a su propio monstruo.

Francis mete una mano debajo de la cama buscándola, y al querer sacarla… a quien saca es a mí!!!

  • “Pero que dem…!!!”

Corté las siguientes palabras de Francis desplegándome a mi altura normal de 3 metros y medio. Levanto con una mano al borracho del cuello mientras que con la otra acaricio con mis fríos dedos su mejilla.

  • Si alguna vez tocas, asustas o dañas a mi niña otra vez, te encontraré, y te haré lo mismo por toda la eternidad…
    ¿Lo entendiste?.

Mientras Francis huye de la habitación con los pantalones mojados, muerto de miedo, saco a Charlotte de abajo de la cama, la arropo con sus mantas y le doy un beso en la frente.

  • Volveré mañana por la noche mi niña, duerme bien, descansa.

Charlotte es MI niña…
Yo soy su monstruo debajo de su cama.
Que a nadie se le ocurra dañarla




El Candelabro. Iluminando Mentes


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