Es bastante fácil que conozcas a la “Venus de Milo”, una de las esculturas de la antigüedad más famosas de todos los tiempos. La cual ha sido objeto de atención y admiración durante siglos e incluso protagonista en forma de gominola de uno de los capítulos más recordados de los Simpson. Lo que quizás no sepas es de donde viene el origen de su denominación y, sobre todo, los azarosos vaivenes que hay detrás de su descubrimiento. Los cuales, la acabaron llevando, por casualidad, al lugar donde reposa hoy: el museo del Louvre de París.

La Venus de Milo
La Afrodita de Milo (en griego, Αφροδίτη της Μήλου), más conocida como Venus de Milo, es una de las estatuas más representativas del periodo helenístico de la escultura griega, y una de las más famosas esculturas de la antigua Grecia.
Datos de La Venus de Milo
Fue creada en algún momento entre los años 130 a. C. y 100 a. C., y se cree que representa a Afrodita (denominada Venus en la mitología romana), diosa del amor y la belleza; mide, aproximadamente, 211 cm de alto.
Venus de Milo
Autor
Alejandro de Antioquía
Creación
130 a. C.-100 a. C.
Ubicación
Museo de Louvre, París, Francia.
Material
Mármol blanco
Esta estatua fue encontrada en Milo —Cícladas—, desenterrada por un campesino y vendida a Francia entre 1819 y 1820. El precio que el campesino pedía por la escultura era demasiado alto, y Dumont d’Urville —viajero que realizó una parada en este lugar—, no llevaba el dinero suficiente, por lo que recurrió a un embajador francés en Constantinopla, quien accedió a comprarla. Sin embargo, anteriormente el campesino había acordado venderla a los turcos, lo que inició un conflicto por la posesión de la estatua.
La escultura fue hecha en mármol blanco, en varios bloques cuyas uniones no son visibles, en un tamaño ligeramente superior al natural. Se desconoce su autor, pero se ha sugerido que pudiera ser obra de Alejandro de Antioquía. Esta escultura posee un estilo característico del final de la época helenística, que retoma el interés por los temas clásicos al tiempo que los renueva.
Para ir concluyendo, en lo relativo a la cuestión sobre quién fue su autor y cuando se fabricó existe mucha controversia. Las primeras teorías dirigidas por el equipo de expertos del propio Louvre se orientaron hacia la idea de que la estatua se esculpió durante el periodo clásico, es decir, entre los siglos V y IV a.C., atribuyendo su autoría a alguno de los grandes genios de la época, como fue el caso de Fidias o Praxíteles. Algo sorprendente, máxime cuando en la propia base sobre la que fue hallada existe una referencia como autores a dos artistas de nombres Agesandros y Aleixandros, ambos procedentes de Antioquia, colonia que no fue fundada hasta el periodo helenístico. Hoy en día, gracias a los avances tecnológicos se ha podido estimar su creación en una fecha próxima a finales del siglo II a.C.
Sin embargo, y por desgracia para los dos escultores referenciados en su soporte, actualmente se la sigue considerando como una obra de artista desconocido. Lo que no quita, claro está, que se la siga admirando y considerando como una de las esculturas clásicas más bellas y virtuosas que uno pueda contemplar.
El aspecto clasicista de sus formas hacen suponer que su autor se inspiró en la estatua del siglo IV a. C. de Lisipo, la Afrodita de Capua
La Venus fue puesta en una camilla y llevada al barco de Dumont d´Urville. Los turcos atacaron y en la pelea la estatua perdió los brazos, para no recuperarlos.
La escultura representa a una de las diosas más veneradas de la Antigüedad Clásica, tanto por griegos como por romanos. Los griegos la llamaban Afrodita y los romanos Venus. Para ambas culturas, se trataba de la diosa de la fertilidad, la belleza y el amor.

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