Rembrandt pintó Mujer bañándose en un río en el año en que se hizo público que tenía una relación con su ama de llaves Hendrickje Stoffels, quien se había ido a vivir con él siete años antes. Se supone que Hendrickje también fue la modelo para esta pintura, en parte por la calidez y la intimidad que irradia la obra.

También titulado Mujer bañándose en un río. Muestra a una mujer joven, probablemente Hendrickje Stoffels, entrando en el agua fría de un río. La pintura ha estado en la colección de la National Gallery de Londres desde 1831.
Hendrickje Stoffels, es la segunda esposa de Rembrandt. Hendrickje entró a trabajar en la casa del artista como ama de llaves y a pesar de que el pintor le sacaba veinte años, acabó cayendo en sus redes y se convirtió en su modelo y compañera.
Las dificultades económicas de Rembrandt le impedían casarse con ella. Si volvía a contraer matrimonio, perdería el derecho a la herencia de su primera esposa, Saskia, de la que había enviudado unos años antes.
Los ricos ropajes rojos y dorados que se ven en la orilla nos indican que es una dama de alto copete. Especial atención merece el reflejo de las piernas de la joven en el río, así como la expresividad de la muchacha .
Muchas veces, Rembrandt “camuflaba” los temas religiosos o mitológicos, evitando añadir elementos clave que permitiesen identificarlos claramente (a simple vista, pueden parecer obras costumbristas, pero no lo son).
Esta mujer, podría ser cualquiera de las tres bañistas clásicas de la pintura, todas ellas espiadas por voyeurs mientras se remojaban: la diosa Diana (espiada por Acteón, al que castigó convirtiéndole en ciervo), la casta Susana (espiada por un par de viejos verdes que la acusaron injustamente de adulterio) o Betsabé (espiada por el rey David, que acabaría casándose con ella).
El mismo año en que pintó la obra, Hendrickje había sido víctima del escarnio público por haber dado a luz a una niña ilegítima sin estar casada con el artista. Fue acusada de adulterio y excomulgada (igual que la casta Susana).
Rembrandt dejó el cuadro abocetado, sin rematar; aunque da la sensación de ser un simple estudio, por la ligereza y libertad de las pinceladas, el artista lo firmó y lo fechó, dándolo por acabado.
El cuadro se expuso en el
Museo del Prado en 2019 junto a cinco cuadros más del autor en préstamo por los 200 años del museo donde tuve el Privilegio de apreciarlo .

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