Adolfo Pérez Esquivel es un activista, profesor, escultor y pintor argentino, destacado como defensor de los derechos humanos y del derecho de libre autodeterminación de los pueblos, defensor de la resistencia proponente de la teología de la liberación.



Adolfo Pérez Esquivel


El 26 de Noviembre de 1931, en Buenos Aires, nacía el defensor de los derechos humanos y de los pueblos originarios Adolfo Perez Esquivel. Creció en el barrio de San Telmo pero en una familia diezmada, su madre, una india Guaraní falleció siendo Adolfo aún un niño y su padre, pescador español, estaba la mayor parte del año ausente, por ello los 4 hijos fueron internados pupilos en el Patronato Español de Colegiales.

Tuvo la oportunidad de pasar un largo tiempo con su abuela materna en Haedo, de quien aprendió a respetar y defender la cultura de los pueblos originarios. Culminó su educación en el colegio de los Franciscanos e ingresó en la escuela de Bellas Artes. Paralelamente desde los 12 años tuvo que trabajar para ayudar a sus hermanos, fue peón, jardinero, canillita y cadete.

Mientras estudiaba escultura y pintura comenzó a interesarse por los movimientos políticos estudiantiles, luego se unió a los movimientos latinoamericanos cristianos de base. La secuencia de golpes de estado y las violaciones a los derechos humanos que dominaron América latina en los años ’70 lo obligaron a asumir nuevas responsabilidades a nivel continental coordinando y movilizando a las organizaciones cristianas de base.

Adolfo comenzó a ser una molestia de renombre por lo que fue perseguido y detenido en Brasil y luego en Ecuador. El golpe de estado en Argentina lo llevó a tomar medidas muy arriesgadas, fundó el “Servicio de paz y justicia” desde el que ayudaba a familiares de desaparecidos.

Fue detenido y torturado por mas de un año, pero como cofundador de la “Asamblea Permanente por los Derechos Humanos”, no era un hombre fácil de hacer desaparecer, ello le salvó la vida. Por su ejemplo continental de resistencia no violenta en 1980 se le otorgó el “Premio Nobel de la Paz” que recibió con un emocionante discurso.

El regreso de las democracias en el continente le llevaron a buscar otras luchas, retomó su defensa de los derechos de los pueblos originarios y seguidor de los procesos judiciales a los genocidas. Ayudó a fundar decenas de agrupaciones de paz y fue nombrado doctor Honoris Causa de 15 Universidades a nivel mundial.



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