Tabaré Ramón Vázquez Rosas fue un médico, político y dirigente deportivo uruguayo, que sirvió como presidente de la República en dos períodos.



Tabaré Ramón Vázquez Rosas (Montevideo, 17 de enero de 1940 – 6 de diciembre de 2020)​ fue un médico, político y dirigente deportivo uruguayo. Fue presidente de la República Oriental del Uruguay durante dos mandatos no consecutivos: de 2005 a 2010 y de 2015 a 2020.

Tabaré Vázquez se convirtió en 2005 en el primer presidente de izquierda en la historia de Uruguay, poniendo fin a 170 años de condominio exclusivo de los partidos Nacional (o Blanco) y Colorado, de tendencia conservadora. Tras su paso por la alcaldía de Montevideo y al tercer intento, este médico oncólogo de militancia socialista y miembro de logia masónica ganó las elecciones de 2004 como el candidato de Encuentro Progresista-Frente Amplio-Nueva Mayoría (EP-FA-NM), vasto conglomerado del centro-izquierda uruguayo de cuyos principales polos, el frenteamplista y el encuentrista, era asimismo presidente, en el primer caso en sucesión del histórico dirigente opositor Líber Seregni.

En su primer período de Gobierno, Vázquez aplicó un programa de corte socialdemócrata y pragmático concebido para sanar las muy graves lesiones que la debacle monetaria y bancaria de 2002, cuando la Administración colorada de Jorge Batlle, había causado al nivel de desarrollo humano de la pequeña y antes próspera República Oriental. Sus planes de Emergencia Social y de Equidad, el nuevo Sistema Nacional Integrado de Salud y una reforma tributaria de tipo progresivo y vocación distributiva basada en el impuesto sobre la renta fueron los pilares de una gestión eficaz que consiguió reducir de manera ostensible las cotas de pobreza y exclusión social. El esfuerzo interventor del Estado acertó a preservar la estabilidad financiera y el diálogo crediticio con el FMI al resguardo del vigoroso crecimiento económico (tasa media del 6% en todo el quinquenio) y la creación de empleo (paro ligeramente por encima del 6%).

Por otro lado, la “política activa” de Vázquez en materia de Derechos Humanos estuvo encaminada a esclarecer los delitos de lesa humanidad cometidos por la dictadura cívico-militar (1973-1985) y a impulsar el enjuiciamiento penal, con resultado de sentencias de prisión, de las figuras más destacadas del régimen de facto, pero sin llegar a derogar la polémica Ley de Caducidad de 1986, una amnistía de hecho: aunque terminó diciendo que dicha norma era inconstitucional, el mandatario optó por negar el amparo por la misma a crímenes de naturaleza política, desapariciones forzadas con resultado de homicidio, cometidos en los años de la dictadura por civiles, por mandos –y no meramente funcionarios- militares o bien, la mayoría, fuera del territorio nacional. Ahora bien, en el debate social sobre la despenalización del aborto, cuya ley llegó a vetar en 2008 aduciendo motivos de conciencia, Vázquez decepcionó a los sectores izquierdistas de su propio campo.

Con su triunfo en la costa este del Río de la Plata en 2005, Vázquez vino a enriquecer el llamado “eje progresista sudamericano”, dentro del cual esperaba dinamizar el alicaído MERCOSUR, profundizando con los socios vecinos los intercambios comerciales a los que las grandes turbulencias financieras regionales de 1999-2002 habían pasado factura. Vázquez se entendió bien con Brasil (además de con Venezuela y Cuba), pero no con la Argentina de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, que pusieron el grito en el cielo por la enorme planta papelera que Uruguay estaba construyendo en su orilla del río homónimo y con la que esperaba disparar sus exportaciones de celulosa. La denuncia de Buenos Aires, centrada en la naturaleza potencialmente contaminante de esta industria, lo que violaría el Estatuto de la frontera fluvial, extremo que Montevideo negaba en redondo, llevó a las relaciones uruguayo-argentinas a un insólito estado de máxima tensión, dinamitando con ello cualquier expectativa de relanzar el MERCOSUR.

En 2010 Vázquez traspasó la banda presidencial a José Mujica, antiguo guerrillero tupamaro y colega del Frente con quien a veces no sintonizaba muy bien. En 2014 su formación volvió a confiarle la candidatura presidencial para las elecciones de ese año, a las que acudía con su aureola de gobernante serio, moderado y competente, premiada en los sondeos, intacta. Entre otras medidas, propugna una rebaja de la carga tributaria global, el control de la inflación, mejoras educativas, el desarrollo de la vivienda social, un plan de seguridad ciudadana y un sistema nacional de competitividad. Según él, el tercer Gobierno del Frente Amplio, para el período 2015-2020, se caracterizará por “la austeridad republicana, la transparencia y el compromiso de mejorar la vida de los ciudadanos”, para “prolongar el ciclo virtuoso de crecimiento con mayor cohesión social”. Su objetivo básico es “reafirmar lo que se ha logrado y avanzar en lo que falta”, pues “Uruguay no se detiene”. Confirmando los pronósticos, Vázquez ha ganado la primera vuelta electoral del 26 de octubre con el 47,8% de los votos y es favorito para imponerse también en la segunda del 30 de noviembre, donde se enfrenta al blanco Luis Alberto Lacalle Pou.

El expresidente uruguayo Tabaré Vázquez falleció en Montevideo el 6 de diciembre de 2020 a los 80 años, a causa de su enfermedad oncológica.



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