El bosque encantado se encuentra en la comarca del Maresme, conocida por sus montañas mediterráneas y sus largas playas. Pertenece al pequeño municipio de Orrius, uno de tantos pueblos que se esconden en las montañas de la Serralada Litoral.



BOSQUE ENCANTADO DE ORRIUS


Barcelona (España)


En la provincia de Barcelona, en la comarca del Maresme, se encuentra uno de esos lugares llenos de misterio y leyenda que conmueven al visitante: el bosque de Orrius. Pasear entre sus árboles es acceder a un mundo mágico, poblado de extrañas figuras talladas en la piedra, que se esconden entre la espesura, a menudo colonizadas por líquenes y musgos.

Es un paisaje donde no nos sorprendería toparnos con duendes y seres misteriosos venidos de otro mundo. No extraña, por tanto, que allí se hayan realizado miles de rituales mágicos, aquelarres y consultas a la ouija, ni que los expertos en lo paranormal hayan ido en busca de psicofonías y experimentaciones, buscando el contacto con otras realidades.

Nadie sabe quién esculpió esas formaciones con las que el paseante se topa a lo largo del sendero, y menos aún por qué lo hizo. Aunque la antigüedad de algunas data del siglo pasado, todavía se mantienen muchas dudas e interrogantes sobre las tallas.

Entre todas las figuras con las que nos asombra Orrius hay una escultura que llama especialmente la atención y que recuerda a las famosas formaciones megalíticas de la isla de Pascua (por ello, probablemente, es conocida por todos como el Moai), que mira con rostro sereno al infinito.

Al adentrarnos en el bosque, encontramos otros rincones tan interesantes como la Roca de las Cruces, llamada así porque este motivo tallado se repite, cubriendo su superficie. Según cuenta la tradición, cada una de estas cruces representaría a una de las víctimas del bandolero catalán Perot Rocaguinarda, quien en el siglo XVII asaltaba los caminos que unían Barcelona y Gerona, y que tenía en el bosque de Orrius su guarida.

Con el nombre de Roque Guinart, fue inmortalizado por Miguel de Cervantes en su Quijote —de hecho, el autor lo retrata con simpatía, siendo uno de los pocos personajes de la novela que actúa basándose en su conciencia—.

También en Barcelona se conserva una calle que lleva su nombre, la calle de Perot lo Lladre (calle de Perot el Ladrón), y su figura es vista con simpatía, como una especie de Robin Hood, que robaba a los ricos para dárselo a los pobres.Otra de las tallas es la Roca Foradada o Roca Agujereada, otro misterio de este curioso bosque.

La oquedad que hay en su superficie le confiere el aspecto de una cueva o habitáculo, que no se sabe si es un capricho de la naturaleza o se debe a la mano del hombre. Aparentemente, se diría que es más verosímil la segunda opción, aunque nadie se explica cuál podría ser el objetivo de una construcción similar.

También hallamos en la zona símbolos relacionados con el fenómeno ovni, como el de ummo, y gigantes tallas de animales, como la Roca del Elefante o la de la Tortuga.Quien desee vivir una experiencia memorable, puede adentrarse en el interior del bosque, siguiendo su bien señalizado itinerario.

Se dice que existen corrientes telúricas que discurren bajo sus tierras que ayudan a meditar al paseante. De hecho, la zona y sus cuevas son puntos frecuentados para los que practican este tipo de ritos. Pero muchos otros no encuentran en Orrius la paz que buscan y afirman que cuando cae la noche, los «otros» habitantes del bosque salen de sus escondrijos para disfrutar de la luz de la luna y sembrar el terror.



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