La tarde del 9 de abril de 1917, un tren esperaba su salida de la estación de Zúrich en dirección a la frontera alemana. A bordo viajaban Vladimir Ilyich Ulyanov, más conocido como Lenin, y otros 31 revolucionarios. Su destino final: Rusia.



El Pacto: Guillermo II y Lenin


Según el portal El Espejo de Hamburgo el viaje de Vladimir Lenin a la capital rusa desde su exilio en Suiza fue una maniobra organizada desde Berlín, que hacía tiempo había llegado al convencimiento de que una forma de ganar la guerra contra los rusos era desestabilizar su gobierno, en aquel momento presidido por Kerenski.

Para contactar con Lenin, Alemania recurrió inicialmente a un revolucionario ruso, Alexander Helphand, al que prestaban ayuda económica. Sin embargo, la sugerencia de viajar abiertamente a través de Alemania fue rechazada por el líder bolchevique, pues pensaba que ello podría suponer su descrédito al presentarle como una marioneta germana. Tras varias semanas de negociaciones, utilizando a Fritz Platten, como intermediario, los agentes del Kaiser finalmente aceptaron las demandas de Lenin en cuanto a la forma de realizar el viaje.

Lenin partió de Zurich hacia Berlín junto a sus compañeros, por ferrocarril y posteriormente, hasta Sassnitz, en la costa báltica; allí se embarcaron hasta Malmo, desde donde se trasladaron a Estocolmo. Los permisos para entrar en Suecia fueron fácilmente conseguidos por los diplomáticos alemanes. Pocos días más tarde, el grupo reemprende el viaje, llegando el 16 de abril a la estación de Petrogrado, tomada por una multitud, donde les esperaba una guardia de honor. El Káiser y el Estado Mayor estaban encantados con el hecho. Un agente germano en Estocolmo escribía a las autoridades de Berlín:

“Éxito de la llegada de Lenin a Rusia. Se está comportando exactamente como deseamos.”.

Pero el Káiser y los generales de su Estado Mayor sabían de las posibles consecuencias a largo plazo si es que Lenin llegaba a Rusia, ya que este personaje tenia aires de autócrata y estaba muy deseoso de poder, siendo muy diferente a un democrático Kerenski, claro que en ese momento los alemanes estaban convencidos de la victoria sobre Rusia y omitieron las posibles consecuencias.

El descontento popular provocado por el fracaso de una nueva ofensiva militar puesta en marcha por Kerenski en Rusia sería la ocasión aprovechada por Lenin y sus partidarios para desatar un Golpe de Estado apoyado por el Sóviet de Petrogrado, la “Revolución de Octubre”, que dio el poder a los bolcheviques y supuso el abandono de la guerra por parte de Rusia.

El éxito germano había sido total, pero efímero. Justo un año más tarde del triunfo de Lenin en Petrogrado, un sector de marinos, soldados y obreros se levantarían en Alemania exigiendo el fin de la guerra y la instauración de un régimen “Espartaquista” (Comunista) en el país, lo que supuso la abdicación de Guillermo II y obligó a los generales a pedir el armisticio.

Bibliografia:
.- The Russian Revolution and Civil War, Jonathan Smele (2006).



El Candelabro. Iluminando Mentes


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