Su declive definitivo comenzó hace 21.000 años, tras el último máximo glaciar. Desde entonces, y debido al progresivo calentamiento del planeta, su número fue disminuyendo hasta que, hace menos de cuatro mil años, los mamuts desaparecieron para siempre.

LA CACERÍA DEL MAMUT
La última población de mamuts lanudos vivió en la isla Wrangel, en el mar de la Siberia Oriental. Se extinguieron hace unos 4000 años. Para entonces, los egipcios ya habían construido las pirámides…
El mamut lanudo (Mammuthus primigenius) es el tercer animal más representado en las pinturas rupestres, los dos primeros son el bisonte y el caballo. En el pasado, hubo diez especies de mamuts diferentes, incluido un mamut pigmeo. Sin embargo, el mamut lanudo es, con mucho, el más conocido por todos.
Los mamuts lanudos eran comparables en tamaño a los elefantes africanos, sus parientes. Pesaban alrededor de seis toneladas y medían alrededor de tres metros y medio de altura. Sus colmillos podían medir hasta tres metros de largo en promedio.
Sus antepasados, los llamados mamuts esteparios, eran incluso mucho más grandes, llegaban a pesar catorce toneladas y medir cuatro metros y medio de altura.
Los mamuts lanudos prosperaron en el frío clima de la Edad de Hielo. Su gruesa capa de pelo, de hasta 90 centímetros de largo, los protegían de las bajas temperaturas y sus grandes glándulas sebáceas secretaban aceite para impermeabilizar sus abrigos. Además, tenían jorobas, como camellos, llenas de grasa para almacenar nutrientes adicionales durante los largos inviernos.
Los mamuts adultos no tenían enemigos naturales, pero las crías eran vulnerables a los ataques de osos y tigres dientes de sable.
El mamut lanudo se desarrolló hace unos 175.000 años en el este de Asia y su población se extendió por el norte de Asia, Europa y América del Norte.
Para el final de la última Edad de Hielo, hace 8.000 años, la mayoría de estos enormes animales se había extinguido, pues aunque los mamuts habían sobrevivido a todos los calentamientos globales anteriores, el último resultó ser fatal.
Los científicos creen que hay dos razones principales para la extinción de los mamuts. La primera es la caza humana y la segunda es la desaparición de su principal alimento: la hierba rica en proteínas.
Para nuestros antepasados buscar fuentes de alimento era literalmente una cuestión de vida o muerte. Nuestros números aumentaban, y las grandes fuentes de carne eran escasas, así que atrapar un mamut significaba, por ejemplo, que un pequeño clan de treinta personas podrían comer durante al menos 2 semanas.
Pero atrapar un mamut no era cosa fácil, por el contrario era muy arriesgado, los primeros cazadores tenían que trabajar duro y de manera sincronizada si querían tener éxito. Primero iban tras las crías y las hembras, ya que eran presas más fáciles que los machos. Además, los mamuts más pequeños sabían mejor, su carne era más fácil de consumir y eran más fáciles de transportar.
Los mamuts lanudos eran fáciles de localizar porque sus manadas dejaban grandes huellas en la hierba. Cómo ahora los elefantes, usaban caminos familiares y dependían de las fuentes de agua.
Los hombres de las cavernas utilizaron diferentes técnicas para atrapar estos grandes animales. Una de las más conocidas incluía perseguir al animal hacia un acantilado para desbarrancarlo o hacia una fosa llena de púas. Los cazadores también usarían fuego y a los primeros perros domesticados para asustar a los mamuts y así llevarlos hacia un terreno previamente elegido.
La fosa del mamut tenía por lo menos dos metros de profundidad, con lados lisos en pendiente. Lo cavaban en un camino frecuentado por los mamuts y lo cubrían con ramas y una capa de tierra.
El pozo no necesitaba ser demasiado profundo, ya que el tamaño y el peso del mamut impedían que el animal escapará. Sin embargo, cómo ahora los elefantes, los mamuts eran animales inteligentes, y pronto debieron aprender sobre los pozos para evitarlos.
Otra estrategia consistía en rodear al mamut y usar lanzas para matarlo. Los cazadores usaban lanzas con hojas de pedernal. Las lanzaban contra el animal, esperando que penetraran la piel gruesa y así matarlo.
Nuestros antepasados cazaban a los mamuts lanudos en busca de carne, huesos y pieles. Nada se desperdiciaba. La carne y la grasa eran una excelente fuente de calorías, aminoácidos y minerales. La grasa era la fuente de energía natural más condensada.
Los hombres de las cavernas conservaban la carne de mamut enterrándola en la nieve, poniéndola en salazón o ahumándola. Algunos científicos creen que arrojaban la carne en turberas (un tipo de humedal), que conservaban la carne hasta por dos años.
Los huesos de mamut se utilizaron como material de construcción para las primeras viviendas. Los hombres de las cavernas también usaban los huesos para la fabricación de herramientas y como combustible para el fuego.
Usaban pieles de mamut para su vestimenta, contenedores y refugios. Los tendones se reciclaban para fabricar amarres y cuerdas.
Cómo vemos, la caza del mamut lanudo suponía un esfuerzo considerable pero además de ser una actividad fundamental para alimentar a las familias, constituía un acto cultural y simbólico indispensable para mantener la cohesión de la comunidad.
Además, al proveer de alimento para bastante tiempo, le permitió a nuestros antepasados tener tiempo libre para dedicarse a otras actividades, aparentemente “inútiles”, y a desarrollar otras habilidades que nos permitieron evolucionar más rápidamente.



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