Los niños de ojos negros (abreviado como Nions), también llamados chicos de ojos negros, son una leyenda urbana paranormal de supuestas criaturas que se asemejan a niños entre las edades de 6 y 16 años, con la piel pálida y los ojos negros, que al parecer hacen autostop y se dedican a la mendicidad, o que se encuentran en los umbrales de las casas y las viviendas. Las historias de los niños de ojos negros han aparecido en la cultura pop desde finales de 1990.

Los niños de Ojos Negros
Los ojos de niños negros son un grupo de niños que tienen ojos completamente negros, no hay parte blanca en su globo ocular, y se aparecen sin explicación alguna.
Algunas personas dicen que son fantasmas y otros dicen que son demonios, pero si algo es seguro, es que no debes abrirles la puerta.
Los niños de ojos negros han aparecido en varios lugares del mundo, pero sus avistamientos han sido más frecuentes en Estados Unidos. Se les describe como niños de entre 6 y 16 años de edad. Se dedican a acosar personas y que luego del evento ocurren cosas extrañas.
Tienen un comportamiento muy peculiar que nadie comprende por completo.
La primera vez que se escuchó de ellos fue en 1996, cuando un reportero de Texas, Bryan Bethel narró su experiencia con estos seres.
Una noche de agosto, Bethel salió a depositar un cheque junto a un cine, la luz de la marquesina alumbraba la noche. Bethel estaba escribiendo su cheque en el auto, cuando dos niños se acercaron y tocaron su ventana.
Parecían ser un niño de 14 años y otro de 10 años, uno más alto que el otro, ambos tenían puestas sudaderas con capuchas cubriendo su rostro.
A pesar de no estar en riesgo, o eso creía, Bethel sintió que el miedo lo invadía por completo, incomodo por no saber la razón. Bethel bajó el vidrio para ver qué querían.
El niño alto le sonrió con unos dientes inusualmente blancos (hay casos de niños con ojos negros que tienen dientes puntiagudos). El niño le explicó que habían dejado su dinero en la casa y preguntó si los podía llevar.
Los instintos de Bethel entraron en acción.
Sentía que algo no andaba bien, por lo que les preguntó que a qué película iban, más que nada para hacer tiempo y pensar en qué hacer.
Ellos contestaron, pero Bethel había notado en la marquesina que esa película había empezado una hora atrás. Fue entonces cuando Bethel se dio cuenta por primera vez de los ojos de los niños, eran completamente negros, como agujeros negros.
Cuando notaron que Bethel los había visto bien, ellos se molestaron, exigiendo que los dejara entrar al auto, le decían que no le iban a hacer daño, pero que los dejara entrar.
Estaban muy insistentes, golpeaban las ventanas y jalaban las manijas. Bethel encendió el auto y pisó el acelerador.
Tuvo que dar una vuelta para salir, pero cuando volvió a pasar por el mismo lugar, los niños ya no estaban.
A partir de ese momento, más gente comenzó a reportar sus encuentros con estos seres. Hay ciertas características que comparten todos los encuentros: niños tocando puertas o ventanas pidiendo entrar.
Dina M., en su encuentro con estos seres narra que estaba en la cocina cuando alguien comenzó a tocar a su puerta.
Toc-toc, y una pausa, luego se repitió varias veces. Ella abrió la puerta para ver qué pasaba.
En el umbral había dos adolescentes de aproximadamente 14 y 16 años de edad. Ellos sólo se le quedaron viendo. Dina preguntó que si se les ofrecía algo. El mayor de ellos dijo que sus padres los habían dejado solos en esa zona y que necesitaban usar el teléfono, que si los dejaba entrar.
En ese momento, Dina vio los ojos negros de los niños y se quedó paralizada. A ella acudió un fuerte impulso de dejarlos pasar, pero ella no quería. El niño mayor dijo, “Sólo nos vamos a tomar un momento. Déjanos entrar.
Ayúdanos”. Dina se dio cuenta que, durante todo ese tiempo, ella se había movido hacia atrás, como para dejarlos pasar. Cerró la puerta de golpe y corrió a llamar a la policía por teléfono.
Cuando la policía llegó y buscaron por los alrededores, no encontraron ni rastro de los niños.
Con eso se puede notar el patrón de los niños de ojos negros. Siempre se aparecen de noche o en la madrugada, tocan la puerta y siempre piden permiso para entrar, de lo contrario no pueden entrar. Suelen aparecer por parejas. El primer instinto de todas las personas que los ven es peligro o pánico, sin saber muy bien por qué.
Luego piden permiso para entrar con una voz monótona y siempre tienen un pretexto. A veces, las personas que los han visto dicen que parecen no tener emociones y algunos dicen que no parpadean.
Uno de los pretextos que suelen utilizar es bastante curioso. En un caso en Lake County, California, los niños pidieron entrar y pidieron usar un telégrafo. Es como si los niños de ojos negros no estuvieran bien conscientes de la época en la que están. Otro elemento curioso que se ha notado en lugares en los que ha llovido o ha caído nueve, es que los niños no dejan huellas.
Algunos creen que son adolescentes que simplemente están bromeando con los adultos, que utilizan lentes de contacto que cubren todo el ojo, aunque sería algo difícil de conseguir. Y que desaparecen porque corren rápido.
Sin embargo, las apariciones, cuando llegan, también suceden de formas extrañas e inexplicables.
Un piloto de la Fuerza Aérea, llamado D. Robbins, se encontró con unos niños de ojos negros. Los niños llamaron a su puerta, él les abrió, y ellos le dijeron que tenían frío y que si los dejaba pasar para leer algo. El hombre no podía dejar de mirarlos fijamente a los ojos y tenía una sensación extraña, como si se estuviera quedando sin energías. De repente, noto que los niños habían estado avanzando, como para entrar. Por la adrenalina, Robbins pudo apartar la mirada y cerrar la puerta.
Luego de eso se sintió extremadamente cansado.
Se seguían escuchando pasos y que tocaban a la puerta.
El caso es espeluznante porque el piloto se encontraba en un edificio de departamentos en una base militar, por lo que no debía haber niños en el lugar y era extraño que nadie los hubiera detenido al entrar o al salir.
Hay ocasiones en las que las luces se van y hay interferencia en los dispositivos como radios y televisiones.
Pero lo más terrible es que después del encuentro, todos los que los han visto han sufrido de estrés postraumático luego de eso.
No sólo es el miedo, sino que las personas, después de verlos, sufren de insomnio, pesadillas recurrentes, terror nocturno y una sensación de miedo que no se quita. Esos síntomas pueden llegar a durar meses.

El Candelabro. Iluminando Mentes
Descubre más desde REVISTA LITERARIA EL CANDELABRO
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
