Ladislao Mazurkiewicz Iglesias fue un futbolista uruguayo de las décadas de 1960 y 1970, que jugó como guardameta. De gran agilidad y reflejos excepcionales, es considerado el mejor guardameta uruguayo y uno de los mejores en la historia del fútbol.

Diez años hoy sin “El Chiquito Ladislao Mazurkiewicz”…
Ladislao Mazurkiewicz Iglesias (Piriápolis, 14 de febrero de 1945 – Montevideo, 2 de enero de 2013) fue un futbolista uruguayo de las décadas de 1960 y 1970, que jugó como guardameta.
De gran agilidad y reflejos excepcionales, es considerado el mejor guardameta uruguayo y uno de los mejores en la historia del fútbol. Fue titular de Peñarol en la conquista de la Copa Intercontinental 1966, considerado el mejor equipo de la época a nivel mundial y uno de los mejores en la década de 1960.
Sin duda uno de los mejores goleros que tuvo el arco aurinegro en su historia. Vistió camisetas de cuadros brasileros, españoles y otros cuadros de Sudamérica, pero fue en Peñarol donde obtuvo sus mayores logros. Ostenta el record de valla invicta en el fútbol profesional uruguayo con 987 minutos.
Se inició en el club Guaycurú a los siete años. A esa edad también empezó a jugar al Básquetbol en el club Olivol Mundial. Poco después pasó al Baby Fútbol del club San Martín, allí jugaba de back izquierdo.
A los trece años arrancó a trabajar en el taller mecánico de Millán y Vilardebó, en ese tiempo el dirigente de Racing – que era cliente del taller- Carlos Bruguera, lo llevó a practicar a la entidad de Sayago.
Mazurkiewicz empezó a atajar por una casualidad. Faltó un arquero de 5ª división a una práctica y le pidieron que entrara al arco.
Anduvo tan bien que sobre el final de la práctica lo pusieron a atajar penales. Mazurkiewicz recuerda que “anduve bárbaro, me tiraron diez penales y atajé seis.
A mí en realidad me ayudó mucho el Básquetbol que practicaba en el Olivol, eso me daba seguridad de manos e idea para salir a cortar los centros, después comprobé que también me dio elasticidad en la piernas”. Lo ficharon y debutó en la quinta de Racing contra Danubio.
En 1963 ingresa en el fútbol profesional vistiendo la camiseta de Racing Club de Montevideo. Un año después, obtuvo el título del Campeonato Sudamerican sub-20 con la selección uruguaya y Luego de dos temporadas en “la escuelita”, llega a Peñarol para ser parte de años gloriosos del club.
En 1966, se consagró campeón de la Copa Libertadores ante River Plate y la Copa Intercontinental ante el poderoso Real Madrid.
En 1967, levantó la copa del Campeonato Sudamericano (hoy conocido como Copa América) con la selección uruguaya y también la del Campeonato Uruguayo, al igual que en 1968.
Un año después de este último título, formó parte del plantel campeón de la Supercopa de Campeones Intercontinentales, también con Peñarol.
A principios de la década del 70, partió hacia Brasil para defender los colores del Atlético Mineiro, consagrándose campeón en el año en que arribó. A mediados de década se sumó a filas del Granada español hasta 1978, año en el cual defendió al Cobreloa chileno.
Luego de un año en el Cobreloa y otro año en el América de Cali, volvió a Peñarol en 1981 para obtener su último título con esta camiseta. Luego de consagrarse campéon uruguayo en 1981, el “Chiquito” Mazurkiewicz (apodado así no por su metro ochenta, sino por ser el menor de cinco hermanos) culminó su carrera como futbolista.
Hay una anécdota increíble de Ladislado antes del Mundial de 1966. Ambos equipos debían subir al palco a saludar a la reina. Primero los ingleses y seguido Uruguay. Era reverencia a la reina frente a ella y la mano al marido que estaba a su lado como siempre.
Tengan en cuenta que 10 minutos después iba a empezar el partido, cuando Chiquito queda frente a la reina, le hace la reverencia y da un paso, le extiende la mano al marido de la reina Isabel y, cuando este le da la mano, Chiquito le dice: ‘Vos sí que estás pintado’, y siguió su camino.
Sus compañeros no podían creer. Dicen que eso sirvió para que alguno de ellos aflojara la tensión que el partido provocaba…
“Mazurka” era muy respetado tanto por sus compañeros como por los rivales. Tenía una gran estatura para esa época del fútbol, acompañado de grandes reflejos y una excelente condición física.
Fue entrenador de arqueros en el aurinegro, debido a su gran temperamento y capacidad de transmitir confianza en ese puesto tan complicado.
Tras su retirada, Mazurka siguió vinculado a Peñarol formando guardametas e incluso llegó a dirigir al primer equipo en la temporada 1988- 1989.En los últimos días el mítico arquero sufrió problemas respiratorios que derivaron en su ingreso en el Hospital el 24 de diciembre.
Problemas renales adicionales fueron fatales y terminaron costándole la vida el 2 de enero de 2013. Se ha ido demasiado pronto, pero su leyenda pervivirá para siempre.
Cada vez que destaque un portero en Peñarol o en la selección uruguaya se hablará del “nuevo Mazurkiewicz”. Sin embargo, es improbable que otro portero de su país adquiera la dimensión que adquirió don Ladislao…

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