Un terrible accidente laboral hace 24 años hizo que Felix Gretarsson perdiera los dos brazos y parte de los hombros. Ahora, este islandés de 49 años tuvo una impresionante recuperación: levanta pesas en el gimnasio y puede abrazar a sus familiares.



Félix Gretarsson, el hombre que recibió un trasplante de brazos y que conmovió al mundo entero:


El hombre sufrió un accidente en 1998 y tras más de dos décadas pudo volver a abrazar a sus seres queridos.

Una historia que comenzó como una tragedia terminó en milagro. Hablamos de Félix Gretarsson, el primer hombre en ser sometido a un trasplante de brazos y que pudo abrazar a sus seres queridos tras dos décadas.

Todo comenzó en el año 1998, cuando Félix Gretarsson trabajaba en una planta de electricidad y por accidente cayó al vacío después de recibir una descarga de 11 mil voltios. Su cuerpo y algunos de sus órganos se vieron severamente afectados, razón por la cual estuvo en estado de coma por más de tres meses.

Ante este panorama tan complejo, las posibilidades de que Félix se recuperara eran francamente escasas, más aún cuando debieron amputarle ambos brazos. Todo parecía perdido para él, pero unos años después conoció a un hombre que cambió su destino.

Se trata del profesor Jean Michel Dubernard, experto en trasplantes, a quien Gretarsson conoció en una conferencia que el doctor realizó en Reykjavik. Después de haberse conocido más a fondo y con muchas charlas de por medio, Félix se realizó el trasplante de brazos el 13 de enero de 2021.

Según lo que pronosticó el equipo profesional que intervino en este caso tan particular, la recuperación demandaría muchos meses, incluso años. Actualmente, Félix Gretarsson avanza cada día más y ya realiza tareas complejas como manejar su auto y hasta levantar pesas.

Además, se dedica a dar charlas motivacionales contando su experiencia, alentando a otras personas que puedan estar en una situación similar a que no pierdan la esperanza.

Los nervios luego del trasplante crecerían en promedio un milímetro cada día, por lo que se esperaba que al menos a un año de la cirugía se encontraran con los codos. Sin embargo, sorprendió a los cirujanos con su increíble recuperación, y ahora logra lavarse los dientes, abrazar a su familia, lanzar pelotas para su perro y hasta levantar pesas en el gimnasio.

“En algún momento sientes que estás listo para hacerlo. El movimiento comienza a llegar, pero no hay fuerza al principio, solo una pequeña fracción de nervios en el músculo para que pueda contraer los músculos hasta cierto punto”, explicó el islandés al DailyMail. Y, respecto a su rutina en el gimnasio, dijo que “no estoy aumentando mucho de peso, sino tratando de aumentar los músculos y al mismo tiempo aumentar los nervios”.

Felix expresó que es “indescriptible” lo que sintió al abrazar por primera vez a sus nietos “después de verlos llorar como bebés pequeños y no poder sostenerlos”. 



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