El arte plumario es la elaboración de objetos por medio de plumas. Estos objetos mayoritariamente son artísticos, pero también considera telas y diferentes tipos de ornamentaciones.

Una de las expresiones artísticas más importante de los aztecas fue el arte plumario.
Para los antiguos pueblos nativos del actual México, muchas aves eran consideradas sagradas; colibríes, guacamayas, águilas y sobre todo quetzales eran asociados constantemente a sus principales dioses como Quetzalcoatl y Huitzilopochtli.
En el antiguo Tenochtitlan; capital del imperio azteca, las plumas eran consideradas un elemento ornamental muy importante. El pueblo mexica era conocedor del tiempo en el que las aves cambiaban de plumaje, por lo que aprovechaban dicha época para abastecerse. Mientras que las plumas de aves como el quetzal, el tucán, el flamenco, entre otras les eran suministradas por los pueblos tributarios del sur del imperio.
El preciado oficio del arte plumario, nació en la época prehispánica con la intención de distinguir a los altos mandos militares con trajes y penachos espectaculares. Pronto estos trajes distintivos pasaron a ser parte de la nobleza azteca.
Las personas que se dedicaban a desarrollar el arte con las plumas eran conocidos como “amantecas”, provenientes del barrio de Amatlan en el antiguo Tenochtitlan.
Los amantecas tenían una participación constante e importante en las festividades mexicas, debido a la demanda de los altos mandos por llevar la vistosa ornamentación plumaria.
Una de las piezas más emblemáticas del arte azteca es el Quetzalapanecáyotl o penacho de Moctezuma.
La historia del penacho de Moctezuma se remonta a la época prehispánica: cuando el emperador Moctezuma le hizo un regalo a Hernán Cortés a su llegada en las costas del golfo de México a inicios del siglo XVI.
El tocado de plumas engarzadas con oro está compuesto en su mayoría por plumas de quetzal; una de las aves más hermosas del continente americano y un pájaro sagrado para todas las culturas mesoamericanas.
El penacho que perteneció al tlatoani azteca mide 1.16 m de altura por 1.75 m de diámetro. Las técnicas de elaboración amantecas tuvieron como propósito el ocultamiento de su estructura y de millares de nudos, para que con el movimiento, coloridas plumas y elementos metálicos lucieran en todo su potencial simbólico.
Los ornitólogos identificaron cuatro especies de aves que aportaron sus plumas en tonalidades de verdes, cafés, azules y rojizos:
▪Xiuh totol
▪Tlauquechol
▪Cuclillo
▪Quetzal
En conjunto con otras 158 piezas, el penacho fue enviado por Hernán Cortés en forma de regalo para su rey, Carlos I. Así, estas piezas llegaron a Alemania, donde en ese momento residía el rey. La pieza fue olvidada y muchos años después fue descubierta, restaurada y utilizada como símbolo del Museo de Etnología de Viena.

El Candelabro. Iluminando Mentes
Descubre más desde REVISTA LITERARIA EL CANDELABRO
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
