El átlatl, un arma utilizada desde hace más de veinte mil años,4 básicamente es un palo o vara del tamaño del brazo, con un gancho en un extremo para acomo- dar un dardo o proyectil y una agarradera en el otro extremo, que permite lanzar proyectiles a una distan- cia mayor.



Un arma prehispánica sofisticada, destinada a acabar con el enemigo a distancia.

“…sus enormes lanzas y sus jabalinas arrojadizas, con sus puntas transparentes de obsidiana o las puntas de cobre de un rojo ardiente, brillando en la aurora.”


Bernardino López.


Los aztecas lograron la expansión de su imperio a través de las guerras y las armas utilizadas en contra de sus enemigos. Uno de estos temibles instrumentos bélicos era el atlatl, una lanza altamente mortífera por su peso, velocidad y la tecnología usada para dispararla.

La especialidad de esta arma era penetrar en los cuerpos humanos enemigos tan velozmente y a gran distancia que el oponente quedaba inhabilitado de inmediato. Habrá que considerar que las armaduras de la época eran de algodón trenzado, a las que se les llamada ichacahupilli, las cuales no tenían nada que hacer ante aquellos proyectiles.

Las crónicas hispanas describen varias de las armas aztecas como enormes lanzas y jabalinas arrojadizas poseedoras de afiladas puntas de obsidiana. De entre todas ellas la más característica y eficiente fue el Atlatl; una herramienta de propulsión fabricada en madera que permitía la impulsión de lanzas.

La composición del Atlatl era sencilla pero efectiva. Consistía en una palanca de madera donde en uno de los extremos se colocaba la lanza o el proyectil a arrojar, mientras que en el otro lado se encontraba el guerrero, esto permitía alargar el brazo del soldado de forma artificial brindándole mayor fuerza.

Aunque el Atlatl fue un arma utilizada principalmente por los aztecas, existen registros de que los primeros colonos aborígenes de América ya empleaban este artefacto para la caza.

En las manos de un experto, el Atlatl podía alcanzar velocidades extraordinarias, tenía un alcance de hasta 200 metros con la capacidad de perforar el cuerpo de sus enemigos con su endurecida punta de obsidiana.


El Museo Británico tiene en su colección un atlatl azteca original, que al parecer fue uno de los regalos de Hernán Cortes al rey de España tras la conquista de Tenochtitlán.

Dicha arma se encuentra totalmente decorada, lo cual era bastante común entre la nobleza como símbolo de poder y guerra religiosa.



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