El Coronel no tiene quien le Escriba, es una narración que reflexiona sobre la esperanza y la resignación, sobre las consecuencias de mantener los principios y la dignidad personal en una sociedad corrompida. El libro fue escrito por su autor durante una estancia en París, en 1955. No fue publicada sino hasta 1961.




GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ EN LAS CALLES DE PARÍS


100 años de soledad se puede enmarcar como la obra insignia de Gabriel García Márquez, una obra que lo hace merecedor del titulo de padre del realismo mágico por la profundidad, complejidad y forma única de narrar dicha trama novelesca. No obstante, el Gabo, dijo que no consideraba a 100 años de soledad como la mejor obra que había escrito; para él, su mejor obra la había escrito en París en 1955, a sus 28 años de edad. Esa novela llevaría por título El coronel no tiene quien le escriba y sería su segunda novela publicada.

Lo curioso de esta segunda obra maestra de Gabriel García Márquez, es la historia que hay y lo que tuvo que pasar el escritor para escribirla. Para el año de 1955, antes que el Gabo empezara a escribir El coronel no tiene quien le escriba, Gabriel era ya un escritor publicado; ese año había salido a la luz su primera novela de título La hojarasca: novela ligera en la que se muestra por vez primera el universo de realismo mágico de Macondo. Gabriel había sido llevado a París en calidad de corresponsal por parte del periódico colombiano El espectador, pero en el año de 1955 el presidente de Colombia Gustavo Rojas Pinilla cerró el mencionado periódico dejando a García Márquez en una delicada situación en el extranjero.

La primera impresión de Gabriel fue de alegría, puesto que, parafraseando palabras de él mismo: «finalmente podría escribir sin que nadie lo joda». Gabriel había leído la noticia en el periódico parisino, el cual llevó a su arrendataria para explicarle que era una situación delicada, pero que se resolvería y que, por lo pronto, no podría pagar la pequeña habitación de hotel. La dueña del hotel entendió perfectamente la situación del escritor y le permitió quedarse sin pagar hasta que se resolviera ese inconveniente. Es entonces que, en esa situación, Gabriel espera constantemente el cheque que resolvería sus problemas y, casi igual al coronel Buendía que esperaba su pensión, ese cheque jamás le llega. Aprovechando todo el tiempo libre que tenía en medio de toda esa necesidad que cada vez se iba haciendo más real, escribe todas las noches su segunda novela.

Gabriel se había quedado completamente sin dinero, sus zapatos se agujerearon, comía una vez al día e incluso llegó a pedir monedas en la calle para comprar pan. La situación se hacía insostenible, fue salvado por una amiga española de nombre Tacha Quintanar, quien le empezó a dar comida viendo su situación tan delicada y le empezó a exigir que trabajara en otra cosa e intentó buscarle un empleo lavando platos. Pero eso jamás funcionó, Gabriel no sabía hacer otra cosa que escribir. Tacha describió que Gabriel se encontraba totalmente perdido, que realmente no sabía otra forma de ganar dinero que no fuera escribiendo y eso la exasperaba, por lo que llegó a ser muy dura con él. Se dice que la personaje de Úrsula, esposa del coronel, la basó en la personalidad de su amiga Tacha, quien todo el tiempo lo empujaba para hacer otra cosa, pero que él siempre calmaba diciendo que pronto llegaría el cheque.

Como extra te cuento que en ese mismo hotel donde Gabriel García Márquez se quedó sin pagar, un año después, se quedaría el escritor Mario Vargas Llosa, quien curiosamente afrontó una situación similar y quien también se quedaría sin pagar al no tener nada de dinero. Madame Lacroix, propietaria del hotel, sin saberlo sería de las principales mecenas del boom latinoamericano.




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