Friedrich Wilhelm Nietzsche fue un filósofo, poeta, músico y filólogo alemán, cuya obra ha ejercido una profunda influencia en el pensamiento mundial contemporáneo y en la cultura occidental



Las obras de Nietzsche tienen una variación consecutiva.


Se podría decir que no siempre es el mismo Nietzsche, sino un Nietzsche que está en constante cambio, siendo dependiente mayormente de su estado anímico a la hora de escribir, como lo menciona en alguno de sus textos, por ello da tanta importancia a la fisiología del individuo.

En el origen de la tragedia podemos notar un Nietzsche pesimista, un tanto exaltado, influido por aquel que considero por un tiempo su maestro e influencia ‘Arthur Schopenhauer’. Sin embargo, a partir de su última obra titulada “Ecce Homo”, podemos leer un Nietzsche más vitalista, repasando cada una de sus obras.

Cabe mencionar que Nietzsche es el maestro de la contradicción y esa es una auténtica obviedad.

En algunas obras del filósofo podemos notar su desprecio contra los hombres y las mujeres de su época, así como también elogios a los mismos, cómo en su obra «El anticristo» donde narra:

«Hay días en que me siento invadido por una gran melancolía, por un sentimiento oscuro y pesimista; debo confesarlo, siento un profundo desprecio por los hombres. Y para que no haya ninguna duda sobre lo que desprecio y a quién desprecio lo diré claramente: mi desprecio es por el hombre de hoy, por el hombre moderno, con el cual desgraciadamente me toca vivir. Me siento asfixiado, contaminado con su sucia respiración. Su aliento impuro me ahoga, su manera de pensar me avergüenza amargamente».

En su estancia en Sils-Maria comenzó a gozar de buena salud, ya que el clima le favorecía, y con esto trajo un cambio más activo y auto contemplativo en el filósofo.

“Me encuentro aquí en el lugar que de lejos es el más confortable del mundo. Siento una continua tranquilidad y ninguna presión”, escribe Nietzsche en una carta a su hermana.

Nietzsche era un agitador cultural, era el filósofo de la incertidumbre, del Amor Fati, de la vitalidad, de la provocación, no de las certezas y convicciones, por esa misma razón se pierde el tiempo discutiendo sobre las posturas. Nietzsche era impredecible a la hora de escribir, pero sus obras son una cosa y su vida otra.

Basta con leer las cartas y notar su expresión más humana, de igual forma pasando por el infortunio y la carta cargada de resentimiento que les escribió a Lou Andrea Salomé, pero en ello también hay cartas de gratitud, cómo las que solía enviarse con Malwida von Meysenbug.

Podemos encontrar siempre un Nietzsche que se adapta a cada situación, pero no podemos dogmatizar de forma absoluta su pensar.

De Nietzsche siempre tomaremos lo que más nos seduzca e interpretemos también a nuestra conveniencia.



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