El perro en la antigua Roma —una civilización que destacó por absorber con precisión y originalidad saberes y avances que se percibían como exitosos— sobresalió como soldado formidable, barato, obediente y, además, bastante eficiente.



Los Perros en la Legiones Romanas


Se puede decir que, con toda seguridad, durante la antigüedad el perro era un animal por lo menos tan conocido y hasta más común de lo que lo es en la actualidad, aunque de una forma un poco distinta. Hoy lo consideramos miembro de nuestra familia y hasta tendemos a humanizarlo. Sin embargo, hubo un tiempo en el que las habilidades de estos animales fueron explotadas persiguiendo fines estrictamente prácticos. De hecho, podría decirse que se llegaba a depender de ellas, pues el perro podía, entre otras cosas, facilitar mucho gran cantidad de labores. Pero uno de los terrenos en los que más destacó, debido principalmente a su fiereza y sentido de la jerarquía, fue en la guerra. Como poderosas armas de la naturaleza al servicio del hombre, los perros en la antigua Roma acompañaron a soldados a lo largo de toda su historia, supliendo el papel de lo que entendemos como soldado auxiliar.

Los romanos, con su espíritu práctico, no dejaron pasar la oportunidad de aprovechar las cualidades de los perros a los que usaron no solo como vigilantes de sus rebaños, almacenes y casas sino como animales de combate en sus legiones en unidades que podían alcanzar los 80 individuos.

Los canes podían llevar complementos de defensa como cotas de malla y también ofensivos como collares de pinchos. Eran perros enormes que en algunos casos sobrepasaban los 80 kilos y eran perfectos para contrarrestar las acciones de guerrilla contra las legiones.

De entre las anécdotas más conocidas destaca la que nos refiere Plutarco: 50 perros y una exigua guarnición defendían la ciudadela de Corinto. Los soldados aprovechando la festividad de Afrodita se emborracharon, cosa que aprovecharon los enemigos para tomar posición y matar a todos los perros.

Solo uno consiguió escapar y avisar a los ciudadanos de Corinto que alertados por los ladridos del can enviaron refuerzos al fuerte y lo recuperaron, salvando a la guarnición.

El Senado decidió otorgar al anima un collar de plata grabando en él, el título de “Salvator”.Sabemos que Marco Pomponio Mato hacia el 231 a.C. sofocó una revuelta en Cerdeña y utilizó a los perros para dar caza a los rebeldes, refugiados en lugares de difícil acceso.


¿Qué perros usaban los romanos?


En el mundo de los perros en la antigua Roma usados para la guerra, la raza más empleada era la del perro moloso o canes pugnaces (perro de combate). Era una variedad de poderosa musculatura y de una envergadura considerable que fue utilizada tanto en los espectáculos que llenaban los circos como en el campo de batalla.

También eran guardianes excelentes, capaces de aguantar durante largos periodos de tiempo con los sentidos a pleno rendimiento. Se especula que el propio Julio César aprovisionó a sus legiones con varias de estas “tropas auxiliares” para la guerra de las Galias y su desembarco en Britania. Aparte, se tienen sólidas pruebas de su dispersión y crianza en distintos lugares del imperio.



El Candelabro. Iluminando Mentes


Descubre más desde REVISTA LITERARIA EL CANDELABRO

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.