Si te dicen que hay gente que puede vivir sin un corazón real, de primeras quizás pensarás que se trata de androides del futuro que han venido a nuestro presente a recordar a toda la humanidad que somos uxos debiluchxs. Pero no. Se trata de algo que ocurre actualmente y prueba de ello es la historia de Stan Larkin, que a sus 23 años pasó 555 días viviendo con un corazón artificial temporal TAH de seis kilos hasta que, en 2016, le trasplantaron uno de los de verdad. Sí, más de año y medio con un dispositivo que sustituía a su corazón real haciendo circular la sangre a todas las partes de su cuerpo. Y hay más.

555 días con corazón mecánico
Te presento a 𝗦𝘁𝗮𝗻 𝗟𝗮𝗿𝗸𝗶𝗻, un chico que vivió 555 días sin un corazón real.
Han pasado unos 50 años desde el primer trasplante de corazón, y hoy en día, estas cirugías siguen siendo una de las hazañas más impresionantes de la ciencia biomédica. Tan salvadora como pueda ser esta cirugía, las personas generalmente tienen que esperar meses y años para encontrar un donante compatible. Sin embargo, se puede ayudar a esas personas quienes han esperado por mucho tiempo, mediante corazones artificiales.
Stan Larkin, que ahora tiene 25 años, y su hermano Domonique fueron diagnosticados con cardiomiopatía familiar. Esta forma de enfermedad hace que el corazón tenga dificultades para bombear suficiente sangre a través del cuerpo.
Stan Larkin Llevó un “𝗖𝗼𝗿𝗮𝘇𝗼𝗻 𝗔𝗿𝘁𝗶𝗳𝗶𝗰𝗶𝗮𝗹” en una mochila las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Este “𝗖𝗼𝗿𝗮𝘇𝗼𝗻” bombeó sangre alrededor de su Cuerpo y lo mantuvo con vida.
Por fin en 2016 recibió un trasplante de corazón que le salvó la vida. La operación, aunque admirable, es relativamente común. Más excepcionales han sido los casi 17 meses anteriores. Durante ese tiempo, 𝗟𝗮𝗿𝗸𝗶𝗻, que fue diagnosticado cuando era adolescente con una 𝗖𝗮𝗿𝗱𝗶𝗼𝗺𝗶𝗼𝗽𝗮𝘁𝗶𝗮 familiar, logró sobrevivir con la ayuda de un 𝗖𝗼𝗿𝗮𝘇𝗼𝗻 𝗔𝗿𝘁𝗶𝗳𝗶𝗰𝗶𝗮𝗹, cargado en una mochila.
Este artefacto está diseñado para salvar la vida de pacientes cuando su corazón falla del todo y las máquinas construidas para solventar defectos parciales no son suficientes. De esa manera, es posible mantenerles con vida sin necesidad de estar en un hospital hasta que, como en el caso de 𝗟𝗮𝗿𝗸𝗶𝗻, aparece la oportunidad de un trasplante.

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