William Wilberforce fue un político, filántropo y abolicionista inglés, quien siendo miembro del Parlamento Británico, lideró una campaña en contra de la esclavitud. Propuso un proyecto de ley a la Cámara de los Comunes para eliminar la esclavitud en 1791.

Biografía | William Wilberforce (1759-1833)
Entre 1700 y 1810, desde el continente africano más de tres millones de esclavos fueron comercializados y dirigidos hacia las colonias británicas en América. Sin duda un negocio lucrativo y con grandes poderes, que sólo sería vencido por la persistente fe y convicción de muchos de los promotores del abolicionismo, entre quienes estaba este particular político y reformador social.
Wilberforce nació en Hull, Yorkshire, Inglaterra el 24 de agosto de 1759. Realizó sus estudios en el St. John’s College de la Universidad de Cambridge. En 1780, a la edad de 21 años, entró a formar parte de la Cámara de los Comunes.
Fue un político y orador diminuto que se destacó en la lucha para abolir el tráfico de esclavos y más tarde la esclavitud misma en todo el Imperio Británico. Wilberforce fue un patrocinador elocuente e incansable de la legislación contra la esclavitud.
El abolicionismo de Wilberforce se derivó en parte del cristianismo evangélico al que se convirtió en 1784. En 1789 presentó 12 resoluciones contra la trata de esclavos y pronunció lo que muchos periódicos de la época consideraban uno de los discursos más elocuentes jamás pronunciados. Las resoluciones fueron apoyadas por el primer ministro William Pitt pero no se convirtió en ley sino mucho más tarde.
En 1825 fue nombrado vicepresidente de la comúnmente llamada Sociedad Antiesclavista, y finalmente el 26 de julio de 1833 fue aprobada la Ley de Abolición de la Esclavitud. William murió al mes siguiente y fue enterrado en la Abadía de Westminster.
En toda su vida Wilberforce reunió a 70 sociedades que cubrían, además de los propósitos puramente religiosos, un enorme espectro de problemas y sufrimientos humanos. Entre ellas se encontraban la Sociedad Escolar y las sociedades destinadas a apoyar o mejorar refugiados franceses, extranjeros enfermos o en dificultades, criadas irlandesas, huérfanos y vagabundos, mendigos juveniles, viudas en dificultades, clérigos pobres, damas enfermas, mujeres degradadas, encarcelados por deudas; así como sociedades cuyo propósito era construir y mantener hospitales, lazaretos, asilos, hogares para enfermos, enfermerías y refugios.
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