El escriba sentado, también conocido como El escriba sentado del Louvre, es una de las estatuas más representativas de la escultura del Imperio Antiguo de Egipto, y una de las más famosas y bien conservadas de toda la Civilización egipcia. Fue esculpida entre los años 2480 y 2350 a. C.



A pesar de su pequeño tamaño, el “escriba sentado” es una de las estatuas más representativas de la escultura del imperio antiguo de Egipto.

¿Quiénes eran los escribas en el antiguo Egipto?

El arte de la palabra y el alto dominó de la escritura fueron dos piezas clave para el desarrollo de la civilización egipcia. Ante las demandas del estado faraónico cada vez más sofisticado se creó la figura del escriba.

La principal tarea del escriba era transcribir las órdenes, controlar las actividades económicas, registrar propiedades, anotar impuestos e incluso redactar ritos funerarios.

La carrera que seguía un aspirante a escriba era durísima, pues la falta de disciplina o de aprendizaje era castigada duramente con reprimendas, encierros y castigos corporales. Sin embargo el prestigio final valía el esfuerzo, ya que su labor era muy necesaria manteniendo una estrecha relación con los altos dirigentes, lo que hacía que su categoría social fuera considerada de las más altas.

Los escribas se formaban en las escuelas adscritas al Palacio y al Templo, donde se les formaba para que supieran leer y escribir. Su instrucción comenzaba desde los cuatro años y terminaba cuando tenían aproximadamente diecisiete. Durante su camino el estudiante solo copiaba textos en tablillas de madera, hasta que reunía la suficiente experiencia y conocimiento se le pasaba al papiro.

La representación de un escriba a punto de empezar su labor en el papiro se encuentra en el museo de Louvre.

Con más de cuatro mil años de antigüedadu”el escriba sentado del Louvre” es una pieza de un realismo excepcional con solo 53 centímetros de alto.

Fue descubierto en la necrópolis de Saqqara, a unos veinte kilómetros de El Cairo, en 1850.

“Una estatua calcárea pintada que representa a un personaje sentado a la oriental”.

Símbolo de su alto estatus social el hombre es representado con un evidente sobrepeso, manifestado en los abundantes michelines de su torso. Su rostro está finamente marcado, con labios finos y pómulos bien definidos.

Enmarcados con unas detalladas cejas los ojos azules de la figura le otorgan gran vivacidad a la estatua del escriba que se encuentra presto a escribir sobre una hoja de papiro que sostiene en su regazo.

En 1850 el egiptólogo Auguste Mariette llevó la estatua del escriba a París, donde pasó a engrosar la colección egipcia del Museo del Louvre.



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