La vida después de la muerte es la creencia de que la parte esencial de la identidad o el flujo de consciencia de un ser vivo continúa después de la muerte del cuerpo físico o espiritual.



Realmente hay algo más después de la Muerte


Hablar de la vida después de la muerte implica exponer una de las creencias más difundidas y un elemento central en casi todas las religiones (Micklem, 1953).

Para Ducasse (1961), la creencia en la vida después de la muerte tiene su origen en otra creencia, la cual es pensar que la vida propia y la de los demás tienen asegurado un mañana. Asimismo, los argumentos metafísicos de las religiones sobre la inmortalidad, y las supuestas comunicaciones con las personas que han muerto, ya sean a partir de “apariciones” espirituales o a través de los sueños.

Von (2009) propone que las religiones brindan a las personas la capacidad de comprender su universo, asegurándole también la evitación de la propia muerte mediante fundamentos existenciales del más allá, en donde el destino final sea visto con mayor optimismo y lo incierto de la muerte se transforme en algo más entendible.

Una premisa común en las religiones es que después de la muerte física, la conciencia continúa viviendo en un estado trascendental (Díaz, 2012), esto también puede ser entendido a partir de conceptos como “alma” o “espíritu”, los cuales al momento de la muerte continúan viviendo en otro mundo de carácter no físico (Ducasse, 1961; Málishev, 2003). De ahí es que regularmente la vida después de la muerte se ha asociado a un sistema moral de retribución, según el cual quien obra bien en vida es premiado, mientras que quien obra mal es castigado (Tamayo, 2017). Ejemplo de esto es la religión cristiana, la cual relaciona la vida después de la muerte con las acciones morales de los seres humanos y la ida del alma a un lugar de recompensa o castigo (Piélago, 2014).

La teología de la iglesia católica, que se encuentra concentrada en la Biblia (Biblia de Jerusalén, 1975) y en el catecismo de la iglesia católica (2008), afirma que las almas de los muertos pueden ir al infierno (lugar de castigo), al purgatorio (lugar de purificación por lo pecados cometidos) o al cielo (lugar de recompensa), en donde de este último deriva la idea de salvación y la de la resurrección de los muertos. De este modo, con estas creencias se satisface el deseo humano de dar sentido a la muerte, es decir, el cumplimiento de la inmortalidad y la trascendencia lleva a las personas a experimentar la realización de su persona mediante la certeza de una existencia eterna (Comité para el Jubileo del Año 2000, 1996) y su unión espiritual con Dios (Basualto, 2012).

En términos generales, se han presentado las dos grandes posturas sobre la muerte y la vida después de la muerte, una de ellas es la que presenta la ciencia, mientras que otra es la de la religión. Cada una de estas posturas constituye planteamientos filosóficos, teológicos, antropológicos o psicológicos, ya que se presentan en contexto determinados de convivencia social que dan cohesión a los diferentes grupos humanos, orientando así su comportamiento.

Por ello, el estudio sistemático de las creencias permite conocer la forma en que los individuos interpretan la realidad y la organizan, así como la forma en que orientan su comportamiento. Por ello, surge la necesidad de construir una escala que permita conocer las creencias acerca de la muerte y la vida después de la muerte.

En fin, la pregunta sobre si hay algo más después de la muerte ha sido objeto de debate y reflexión a lo largo de la historia de la humanidad. Muchas culturas y religiones tienen creencias diferentes acerca de lo que ocurre después de que una persona muere.

Desde un punto de vista científico, no hay evidencia empírica de la existencia de una vida después de la muerte. Cuando una persona muere, su cuerpo comienza a descomponerse y las funciones cerebrales se detienen, lo que sugiere que la conciencia y la identidad personal desaparecen. Sin embargo, muchas personas han informado de experiencias cercanas a la muerte (ECM) que incluyen sensaciones de flotar fuera del cuerpo, ver una luz brillante o tener encuentros con seres espirituales, lo que ha llevado a algunas personas a creer en la existencia de una vida después de la muerte.

En cuanto a las creencias religiosas, muchas religiones creen en la existencia de una vida después de la muerte en algún tipo de forma. Por ejemplo, el cristianismo y el islamismo creen en un paraíso o infierno, mientras que el budismo y el hinduismo creen en la reencarnación.

En última instancia, la creencia en una vida después de la muerte es una cuestión de fe y no puede ser demostrada científicamente. Cada persona tiene su propia opinión y creencia sobre lo que sucede después de que alguien muere.


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