El conflicto israelí-palestino es el conflicto social y armado en curso entre israelíes y palestinos por el control de la tierra de Palestina, que se remonta a principios del siglo XX. El conflicto, de gran envergadura, forma parte importante del conflicto árabe-israelí.



Judíos y Palestinos en conflicto.


La lucha entre judíos e palestinos se remonta a décadas atrás y está enraizada en una serie de factores históricos, políticos, religiosos y territoriales.

En el siglo XIX, la región que hoy conocemos como Israel, Palestina y Jordania formaba parte del Imperio Otomano. A medida que el imperio comenzó a desmoronarse, los sionistas, un movimiento judío nacionalista, comenzaron a buscar una patria judía en Palestina. Sin embargo, la población palestina ya habitaba esta tierra, lo que llevó a tensiones entre las dos comunidades.

Durante la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña se apoderó de Palestina y prometió a los judíos una patria judía en la región a través de la Declaración Balfour en 1917. En 1947, las Naciones Unidas propusieron dividir Palestina en dos estados, uno judío y otro árabe. Los judíos aceptaron la propuesta, pero los palestinos la rechazaron, ya que argumentaban que la tierra era suya y que la partición los dejaría sin un territorio propio.

En 1948, los líderes judíos declararon la independencia del estado de Israel y comenzaron una guerra contra los países árabes vecinos que se opusieron a su creación. Durante el conflicto, cientos de miles de palestinos fueron desplazados y se convirtieron en refugiados en países vecinos.

Desde entonces, ha habido varias guerras entre Israel y sus vecinos árabes, así como conflictos internos entre los judíos y los palestinos en el territorio ocupado por Israel. Los palestinos quieren un estado propio en Cisjordania y Gaza, pero los asentamientos israelíes y la construcción del muro de separación han dificultado la creación de un estado palestino viable. Además, los palestinos han sufrido violencia y discriminación por parte de los soldados y colonos israelíes en los territorios ocupados.

Los judíos, por su parte, ven Israel como una patria legítima y una necesidad de seguridad en un mundo hostil. Muchos ven la creación de un estado palestino como una amenaza para la seguridad de Israel, y consideran que las concesiones territoriales y políticas debilitarían su posición en la región.

Las raíces del conflicto entre judíos y palestinos son complejas y están enraizadas en la historia, la religión y la política. La búsqueda de la autodeterminación y la seguridad por ambas partes ha llevado a un enfrentamiento constante que ha sido difícil de resolver. A pesar de los esfuerzos de la comunidad internacional para mediar en el conflicto, las negociaciones de paz han fracasado una y otra vez, y la violencia sigue siendo una realidad cotidiana en la región.

Además de los factores históricos y políticos, el conflicto entre judíos y palestinos también tiene profundas raíces religiosas. Para los judíos, Israel es la tierra prometida por Dios a Abraham y su descendencia, y Jerusalén es la ciudad sagrada donde se construyó el Templo de Salomón y donde se espera que el Mesías regrese. Para los musulmanes, Jerusalén es la tercera ciudad más sagrada del Islam, después de La Meca y Medina, y es el lugar donde el profeta Mahoma ascendió al cielo en su noche de viaje.

La religión ha sido un factor en muchos de los enfrentamientos entre judíos y palestinos. En 2000, la visita del líder del partido Likud, Ariel Sharon, a la Explanada de las Mezquitas en Jerusalén provocó protestas masivas de los palestinos, que consideraban que la visita era una provocación y una violación de sus derechos. La tensión llevó a un estallido de violencia que se conoce como la Segunda Intifada, que duró de 2000 a 2005 y resultó en la muerte de miles de personas.

En la actualidad, el conflicto entre judíos y palestinos sigue siendo uno de los más difíciles de resolver en el mundo. La violencia continúa en la región, con ataques terroristas de grupos palestinos contra Israel y represalias del ejército israelí. Los asentamientos israelíes en territorios palestinos siguen siendo una fuente de tensión, y muchos palestinos ven esto como una usurpación de su tierra y una violación de sus derechos.

La comunidad internacional ha intentado mediar en el conflicto y ha propuesto soluciones, como la creación de un estado palestino independiente, pero ninguna ha sido aceptada por ambas partes. El proceso de paz ha sido interrumpido por la violencia y los desacuerdos sobre cuestiones como los asentamientos, las fronteras y el estatus de Jerusalén.

En conclusión, el conflicto entre judíos y palestinos es una mezcla de factores históricos, políticos, religiosos y territoriales que ha llevado a un enfrentamiento constante y difícil de resolver. La solución al conflicto requiere una visión política valiente y creativa, un compromiso de ambas partes y la mediación de la comunidad internacional. Mientras tanto, la violencia y el sufrimiento continúan en la región, y la búsqueda de una solución pacífica sigue siendo un desafío urgente para el mundo.


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