En 1870, un forastero (Clint Eastwood) pasa a caballo por la tumba de Jim Duncan, antiguo sheriff de la ciudad fronteriza de Lago, en el sudoeste de Estados Unidos. Los propietarios de la compañía minera, Dave Drake (Mitchell Ryan) y Morgan Allen (Jack Ging) lo contratan para que los defienda de tres pistoleros que, recién salidos de la cárcel, están a punto de llegar a la ciudad. El forastero acepta el trato a condición de hacer las cosas a su manera.

INFIERNO DE COBARDES, CON EL ESTILO QUE LE DIO FAMA A EASTWOOD
Título original: High Plains Drifter
Año: 1973
Duración: 105 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Clint Eastwood
Guion: Ernest Tidyman
Música: Dee Barton
Fotografía: Bruce Surtees
Reparto: Clint Eastwood, Verna Bloom, Marianna Hill, Mitchell Ryan, Stefan Gierasch, Jack Ging, Geoffrey Lewis, Billy Curtis, Ted Hartley, Robert Donner, John Mitchum
Compañías: Universal Pictures, Malpaso Productions
Género: Western | Venganza
SINOPSIS
En una ciudad al Sudoeste de Estados Unidos, un forastero (Clint Eastwood, ‘Million Dollar Baby’) cabalga por las inmediaciones de una ciudad fronteriza de Lago. El pueblo ha perdido recientemente al Sheriff y los vecinos de la pequeña ciudad necesitan que alguien ocupe su lugar ya que, tres pistoleros recién salidos de la cárcel, están a punto de aparecer con el único objetivo de destruir y arrasar. El forastero acepta el cargo de defensor de la ciudad con la condición de imponer la ley a su manera… Cuando los delincuentes aparezcan se encontrarán con un pueblo ensangrentado conocido como: “infierno de cobardes”.
CRITICA
Clint Eastwood vuelve a representar el papel de solitario y errante vaquero. En esta ocasión, llega a un pequeño pueblo situado junto a un lago, en donde se empeñan en convertirlo en protector. La cuestión es que se espera la inminente llegada al pueblo de tres peligrosos pistoleros, y los habitantes están asustados y le solicitan ayuda. El forastero acepta finalmente, pero exige a cambio unas condiciones de recibimiento muy concretas.
Todo un éxito comercial en su día, que también causo ciertas controversias. La película figura como uno de los mejores westerns de la década de 1970. Sin embargo, algunos críticos pensaron que la dirección de Eastwood era demasiado influenciada por Don Siegel y Sergio Leone. Abundan en la película muchas referencias a ellos dos, incluidos sus nombres en las lápidas del cementerio junto a la de Brian G. Hutton (director de ‘Los violentos de Kelly’).
Encender cartuchos de dinamita con el cigarro, disparos volando los sombreros etc son claros homenajes al cine de Leone.
El film es violento, oscuro, con un protagonista emblemático, de pocas palabras e intenciones no muy claras, el estilo de tipo que ha dado fama a Eastwood.
El final justiciero es memorable.
Un western muy a tener en cuenta, que no ha envejecido mucho con el paso del tiempo y que pueden disfrutar mucho las nuevas generaciones.
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