Orador, político, escritor y filósofo latino de orientación ecléctica. Nació en Arpinum el 3 de enero del año 106 a.C., y murió asesinado en Gaeta el 7 de diciembre del año 43 a.C. De joven, estudió filosofía en Atenas, Alejandría y Rodas.
El CANDELABRO.ILUMINANDO MENTES


Imágenes DALL-E de OpenAI
LA DEBACLE REPUBLICANA: la DESESPERACIÓN DE CICERÓN ANTE LA ESTRATEGIA DE POMPEYO EN LA GUERRA CIVIL.
1º De Cicerón se podrán decir muchas cosas pero una es indudable: trató de evitar la guerra civil del -49, y siembre abogó por la paz. Regresó a Roma el 4 de enero del -49, tras haber estado gobernando con gran éxito y honradez la provincia de Cilicia en Oriente. Se sorprendió del nivel de tensión y hostilidad. En una de sus cartas manifiesta que “he ido a caer de bruces en (…) la guerra civil. Aunque hubiese deseado ponerle remedio -y, en mi opinión, era posible- las pasiones partidistas de ciertos individuos -pues en ambos bandos los hay ansiosos de combate- me lo han impedido”. Finalmente aceptó marcharse el 18 de enero, tras haber decretado días antes Pompeyo la evacuación, al llegar noticias del cruce del Rubicón por Julio Cesar.
2º. Cicerón debía ir a Capua, donde le habían nombrado administrador y reclutador de tropas, pero se quedó en su finca de Formias, pues manifestaba que no asumiría “reclutamiento ni encargo alguno (…) mientras haya esperanza de paz”, que mantuvo hasta principios de febrero, creyendo que Cesar se retiraría a cambio del permiso de presentarse a cónsul, y dando cuenta que hasta Catón el Joven, el peor enemigo de Cesar, estaba dispuesto a transigir. Pero reconocía las debilidades de su bando: no tenían tropas preparadas. En las cartas de esos días manifestaba la confusión por las notificas difusas y contradictorias, el impacto en la moral de todo el mundo que tuvo abandonar Roma, y el miedo generalizado.
3º Pero mientras, Cesar rechazó negociar y avanzó imparable con su única legión de veteranos, la XIII, con las ciudades abriéndole las puertas y vitoreándole, y éste tratándolas con clemencia, mientras los reclutas de Pompeyo huían o desertaban. Para el 5 de febrero Cicerón no tenía esperanzas en la paz, y reclutaba tropas en Capua, y se sumía en el pesar al darse cuenta del desconcierto de Pompeyo: “nada ha hecho nuestro Pompeyo con prudencia, nada con energía”; pero aun albergaba una gran esperanza en el asedio de Corfinium (15-21 de febrero), donde Domicio Enobarbo, con unas 30 cohortes (unos 18.000 hombres) resistía el asedio de Julio Cesar. Cicerón esperaba que Pompeyo, con sus 20 cohortes, fuese a socorrerlo, aplastando entre ambos a Julio Cesar: “Cesar puede ser interceptado, y lo teme”, escribía. Pero entonces Cesar recibió referzos. Y cuando le llegaron las noticias de que Pompeyo se negaba a socorrer Corfinium: (sabedor de que sus reclutas novatos no eran rivales para los veteranos de Cesar), Cicerón no se lo creyó: el 21 aun creía que Pompeyo no podía incurrir en tal deshonor. El 22 de febrero a última hora escribía: “estoy pendiente, con el alma en vilo, del asunto de Corfinio, donde se decidirá la suerte de la República”. Tenía razón: el 21 de febrero Corfinio se rendía, y Cesar ganaba la campaña de Italia, en 1 mes y 10 días, con solo una legión y refuerzos de última hora.
4º- El día 23 de febrero del -49 a Cicerón se le informó de la rendición escribió una carta con pesar a su gran amigo Ático, donde enumera todos los reproches que había que hacerle a Pompeyo:
a) “haber alimentado” a Cesar durante años, es decir, permitiéndole llegar a cónsul, gobernar las Galias durante 9 años, amasar una inmensa fortuna y forjarse un ejército de veteranos completamente leal.
b) no haber “aprobado ninguna de las condiciones de paz”, en todas las negociaciones que se realizaron tanto antes como inmediatamente después a que Julio Cesar cruzase el Rubicón.
c) “no ha preparado nada para la guerra”: Cicerón criticaba los lentos preparativos de un Pompeyo que habiéndose decidido por la guerra, no empezó hasta muy tarde a reclutar tropas y disponerlas en las ciudades de Italia.
d) “Abandonar Roma”: Cicerón siempre criticó este paso de Pompeyo. Es cierto que si el Senado y los cónsules se hubiesen quedado en Roma, dispuestos a resistir, hubiesen puesto a Julio Cesar en una situación muy difícil, no tanto a nivel militar, sino a nivel político y de opinión pública. Pero Pompeyo había estado en el asedio de Roma del año -87 por Cinna y Mario. Su propio padre, Pompeyo Strabo, murió allí, muchos de sus soldados desertaron a Mario, y el joven Pompeyo tuvo que huir con algunos veteranos leales, salvándose así de la purga de Mario. Sin duda pensó que el sobrino de Mario actuaría igual. Pero al huir de Roma, dejó a Cesar el camino libre… y las arcas del Tesoro llenas para financiar su guerra civil.
e) “Ha perdido el Piceno y se ha metido en Apulia”: Cicerón criticaba no haber tratado de resistir en el Piceno, (la propia patria de Pompeyo, donde tenía muchos partidarios), el avance de Julio Cesar. Creía que con su presencia y la de sus tropas, aun novatas, habría dado aliento a las ciudades para resistir; pero retirándose al sur de Italia, dejó todo el camino libre.
f) “se va a Grecia, nos deja a todos sin una palabra, ignorante de ese plan suyo tan importante y extraordinario”. Critica la estrategia de Pompeyo se replegarse a Grecia para reunir un ejército con las legiones de las provincias de Oriente (en principio, destinada a proteger Siria de los partos tras la derrota de Carrae) y de todos los reinos vasallos de Oriente.
Y concluye diciendo que Domicio y sus tropas, al recibir la noticia de que no serían corridos, se rindieron. “¡Que lamentable asunto. Tanto que el dolor me impide escribirte”, le dice a Ático.
5º. El 27 de febrero Cicerón escribió a Pompeyo: le criticó de forma más comedida, entendiendo su posición estratégica de no defender Italia e ir a Grecia, pero no la postura contraria a la paz, cosa que le dice claramente. Pero añade que siendo imposible ya la paz, él trataría de que “ni la república eche de menos mi apoyo de ciudadano ni tú el de amigo”. Es decir, aceptaba ponerse contra Cesar y seguir y apoyar a Pompeyo en Grecia. Pero nunca se libró de esa sensación de que todo era un terrible error, de que se había debido negociar siempre para reconducir la situación, de que la peor paz era mejor que cualquier guerra. Por ello, cuando su amigo Pompeyo fue derrotado en Farsalia, Cicerón aceptó lo inevitable, reconociendo la derrota y volviendo a Italia. Ojalá hubiese guardado esa actitud para el año -44/-43… cuando fomentó la guerra civil contra Marco Antonio, provocando el ocaso definitivo de su querida República.
Fuentes clásicas. “Cartas a Ático y familiares” de Cicerón, “Guerra civil” de Julio Cesar. “Guerras civiles” de Apiano.
El Candelabro. Iluminando Mentes
Descubre más desde REVISTA LITERARIA EL CANDELABRO
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
