En 1208 antes de Cristo comenzó una batalla contra los libios, a los que apoyaban sus eternos enemigos, los pueblos del mar. Merneptah no tuvo piedad con ellos y ganó y les masacró sin miramientos. Su venganza y la forma de celebrar su victoria es, cuanto menos, estrafalaria, ya que cortaron los penes de todos sus enemigos y los guardaron como trofeos. En total se estima que sólo en aquella lucha se llevara unos 13.000 penes cercenados.



Funcionarios contabilizando las manos cortadas a los enemigos vencidos y presentando las mismas al faraón.

En el Antiguo Egipto era una costumbre extendida el demostrar el arrojo en la batalla cortándole la mano al enemigo vencido. Los guerreros se la presentaban al faraón generalmente por medio del “heraldo real”, y el monarca, por medio de su heraldo, les recompensaba con oro, siervos, aclamaciones etc. El faraón, a su vez, llevaba de vuelta las manos cortadas como prueba de sus hazañas bélicas ante sus súbditos y ante su dios.

Cortar la mano derecha, específicamente, no solo habría facilitado el recuento de víctimas, sino que habría servido al propósito simbólico de quitarle la fuerza al enemigo. “Lo privas de su poder eternamente, incluso en la otra vida”.

En la tumba de Ahmose, un soldado muy “condecorado”, en Elkab se describe:

“Su majestad hizo una gran matanza entre ellos, y saqué de allí despojos: dos hombres vivos y tres manos. Luego fui recompensado con oro una vez más, y me dieron dos esclavas”.

No se puede afirmar con certeza hasta cuando hay que retrotraer la práctica de la mutilación de los enemigos vencidos en batalla. Los primeros testimonios escritos coinciden con los comienzos de la hegemonía de la ciudad de Tebas sobre el valle del Nilo y territorios adyacentes, es decir, con los comienzos del Reino Nuevo y el nacimiento del imperio egipcio, en torno al año 1550 a. C.

Ahora. Los antiguos monarcas egipcios no se contentaban solo con realizar el conteo de manos enemigas…

En el templo mortuorio de Ramsés III, en Medinet Habu, se describe que en 1182 a. C. (fecha aproximada), un ejército de libios, Meshwesh, Tjekker y otros aliados invadieron el delta del Nilo. Ramsés III derrotó al ejército invasor, y sus inscripciones de victoria mencionan 12.535 prepucios y manos.


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