La doctrina del destino manifiesto (en inglés, Manifest Destiny) es una frase e idea que expresa la creencia de que los Estados Unidos de América es una nación elegida y destinada a expandirse desde las costas del Atlántico hasta el Pacífico; forma parte del llamado mito de la frontera.

Destino Manifiesto
El Destino Manifiesto fue una idea que surgió en los Estados Unidos durante el siglo XIX y que se convirtió en una creencia fundamental de la política exterior estadounidense en la época. Esta idea proclamaba que los Estados Unidos habían sido elegidos por Dios para expandir su territorio y su sistema político y económico hacia el oeste y hacia otras partes del mundo.
La idea del Destino Manifiesto estaba basada en la creencia de que la nación estadounidense tenía una misión especial en el mundo y que estaba destinada a difundir sus valores y su forma de vida a otros países. Se creía que los Estados Unidos tenían una responsabilidad moral y religiosa de llevar la democracia, el cristianismo y la civilización a otras naciones, y que esta expansión era una expresión de la voluntad divina.
El término “Destino Manifiesto” fue acuñado por primera vez en 1845 por el periodista John O’Sullivan, quien escribió un artículo en el que defendía la anexión de Texas por parte de los Estados Unidos. En ese artículo, O’Sullivan argumentaba que Dios había otorgado a los Estados Unidos un mandato para extender su territorio y sus instituciones al resto del mundo.
La idea del Destino Manifiesto tuvo una gran influencia en la política exterior de los Estados Unidos durante la década de 1840 y la primera mitad del siglo XX. Fue utilizada para justificar la guerra con México en 1846, la anexión de Hawái en 1898 y la expansión de los territorios estadounidenses en el Caribe y el Pacífico. También fue utilizada para justificar la intervención de los Estados Unidos en los asuntos de otros países, como en el caso de la invasión de Granada en 1983.
Sin embargo, la idea del Destino Manifiesto también ha sido criticada por muchos. Algunos han argumentado que la creencia en el Destino Manifiesto ha llevado a una política exterior imperialista y arrogante, que ha generado resentimiento y hostilidad hacia los Estados Unidos en otras partes del mundo. Otros han argumentado que la idea del Destino Manifiesto es simplemente una forma de justificar la conquista y la explotación de otras naciones en nombre de una supuesta misión divina.
En resumen, el Destino Manifiesto fue una idea que proclamaba que los Estados Unidos estaban destinados a expandir su territorio y su sistema político y económico hacia el oeste y hacia otras partes del mundo. Esta idea tuvo una gran influencia en la política exterior estadounidense durante gran parte del siglo XIX y XX, pero también ha sido objeto de críticas y controversias.

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