En el vasto universo de la literatura, Hermann Hesse se erige como un explorador de la condición humana. En “El Caminante”, nos sumerge en un viaje introspectivo donde el arte y la vida chocan en una danza tumultuosa. Hesse nos invita a abrazar tanto la belleza como el dolor, recordándonos que dentro de cada uno de nosotros coexisten la luz y la sombra. Esta obra es un llamado a la autenticidad, a aceptar nuestra humanidad en toda su complejidad, revelando que el verdadero arte surge del desgarro y la verdad.


El CANDELABRO.ILUMINANDO MENTES 
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Hermann Hesse


“Ni siquiera ha crecido la hierba. No se puede ser vagabundo y artista; y al mismo tiempo un burgués sano y cuerdo. Si quieres embriaguez, ¡acepta también la resaca! Si quieres sol y bellas fantasías, ¡acepta también la suciedad y el hastío!

Todo está dentro de ti, el oro y el barro, el deleite y la pena, la risa infantil y la angustia moral. ¡Acéptalo todo, no te aflijas por nada, no intentes rehuir nada! No eres un burgués, tampoco eres un griego, no eres armónico y dueño de ti mismo, eres un pájaro en plena tormenta. ¡Déjala rugir! ¡Déjate llevar! ¡Cuánto has mentido! ¡Cuántas miles de veces, incluso en tus libros y poesías, has fingido ser el armonioso y sabio, el feliz, el iluminado! ¡Lo mismo han fingido ser los héroes al atacar en la guerra, mientras las entrañas temblaban! ¡Dios mío, qué simiesco y fanfarrón es el hombre, sobre todo el artista, sobre todo el poeta, sobre todo yo!”


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