Ella Fitzgerald y Marilyn Monroe, dos nombres que han dejado una huella imborrable en la historia de la música y del cine, respectivamente. Estas dos mujeres, aparentemente diferentes en muchos aspectos, lograron forjar una amistad que trascendió la fama y la discriminación. Desde el momento en que Marilyn ayudó a Ella a romper las barreras raciales que obstaculizaban su carrera, hasta el día en que la trágica muerte de Marilyn dejó un vacío en el corazón de su amiga, la amistad entre estas dos leyendas perduró a lo largo de los años.




Ella y Marilyn: Grandes amigas


Ella Fitzgerald y Marilyn Monroe son dos leyendas en sus respectivos campos: Fitzgerald como una de las cantantes de jazz más influyentes de todos los tiempos y Monroe como una de las actrices más icónicas de Hollywood. Sin embargo, lo que muchos no saben es que estas dos mujeres, de apariencia y personalidad muy diferentes, tuvieron una amistad que perduró a lo largo de los años.

La historia comienza en 1954, cuando Marilyn Monroe era una actriz en ascenso y Ella Fitzgerald era una cantante de jazz consolidada, pero aún lidiando con la discriminación racial en la industria musical. Fitzgerald había sido contratada para actuar en el famoso club nocturno de Hollywood, el Mocambo, pero el dueño del club se resistía a la idea de contratar a una cantante negra.

Monroe, que era una gran admiradora de Fitzgerald, decidió hacer algo al respecto. Llamó al dueño del club y le dijo que si contrataba a Fitzgerald, ella se comprometía a asistir a todas las noches de su actuación. El dueño aceptó y Fitzgerald finalmente tuvo la oportunidad de actuar en el Mocambo, lo que ayudó a consolidar aún más su carrera.

A partir de ese momento, las dos mujeres se hicieron amigas cercanas. Fitzgerald, quien era conocida por su timidez y humildad, se sintió atraída por la belleza y el encanto de Monroe, mientras que Monroe admiraba la voz y el talento musical de Fitzgerald. A menudo se las veía juntas en fiestas y eventos, y Fitzgerald incluso le enseñó a Monroe algunas de las técnicas vocales que usaba en su canto.

La amistad entre Fitzgerald y Monroe duró hasta la trágica muerte de Monroe en 1962. Fitzgerald quedó devastada por la pérdida de su amiga, y se dice que incluso escribió una carta de condolencia a la familia de Monroe en la que decía: “Extrañaré a mi amiga Marilyn Monroe. Ella era una de las personas más dulces que he conocido”.

La historia de la amistad entre Ella Fitzgerald y Marilyn Monroe es un recordatorio de que la amistad puede surgir en los lugares más inesperados y que la verdadera amistad trasciende las diferencias de apariencia, personalidad o raza. Además, es un ejemplo del poder que tenemos para apoyarnos unos a otros y hacer una diferencia en la vida de alguien más, tal como lo hizo Marilyn Monroe al ayudar a que la carrera de Ella Fitzgerald despegara.


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