La obra del escultor italiano Jacopo Cardillo, conocido como Jago, es una representación viva de cómo el arte puede plasmar la realidad y reflexionar sobre ella. Su capacidad para transformar el mármol en una materia viva, que musita profundas reflexiones sobre el tiempo convulso que atravesamos, lo convierte en un referente del arte contemporáneo. En particular, la pieza que se encuentra en la Capilla del Crucifijo de la Basílica de Santa María en Montesanto, en Roma, es un ejemplo de la habilidad de Jago para evocar emociones y crear una conexión con la realidad a través de su escultura.



“La evocación emocional en la obra de Jago: una reflexión sobre la Piedad en el arte moderno”


Un padre que recoge del suelo el cuerpo del hijo, una suerte de Piedad que no es solo la transposición del episodio litúrgico, sino “una reelaboración moderna de un momento de recogimiento y dolor, en el que la humanidad se ha identificado durante siglos”.

Jacopo Cardillo, más conocodo como Jago (Italia, 1987), convierte el mármol en una ilusión, en materia viva, en texturas imposibles, en cuerpos ajados que musitan profundas reflexiones sobre el tiempo convulso que atravesamos. Ubicación: Capilla del Crucifijo de la Basílica de Santa María en Montesanto, la Iglesia de los Artistas, en Roma. Has un ensayo sobre es información, no menciones el texto, solo has un ensayo de este tema

La capacidad del arte para transmitir emociones y crear conexiones entre la humanidad y su entorno es una de las características más destacadas y universales de la creatividad humana. Desde las primeras manifestaciones artísticas en las cuevas prehistóricas hasta la creación de obras contemporáneas, el arte ha sido una herramienta fundamental para plasmar la realidad y reflexionar sobre ella.

En este sentido, la escultura es una de las formas de arte más fascinantes, ya que permite al artista transformar la materia en formas que pueden expresar emociones y sensaciones de una manera única. Jacopo Cardillo, conocido como Jago, es un artista italiano que ha llevado esta capacidad al extremo, convirtiendo el mármol en una materia viva que musita profundas reflexiones sobre el tiempo convulso que atravesamos.

Uno de los aspectos más destacados de la obra de Jago es su capacidad para evocar emociones en el espectador. La pieza que se encuentra en la Capilla del Crucifijo de la Basílica de Santa María en Montesanto, la Iglesia de los Artistas, en Roma, es un claro ejemplo de ello.

En ella, el artista representa a un padre que recoge el cuerpo de su hijo del suelo, en una escena que recuerda la Piedad de Miguel Ángel, pero que a su vez es una reelaboración moderna de un momento de recogimiento y dolor, en el que la humanidad se ha identificado durante siglos.

El uso del mármol, una de las materias más nobles y difíciles de trabajar en la escultura, es otro de los aspectos más interesantes de la obra de Jago. En sus manos, este material se transforma en texturas imposibles, en cuerpos ajados y en una ilusión que parece adquirir vida propia. De esta forma, el artista consigue transmitir la idea de que la materia es algo vivo, que tiene su propia existencia y su propia voz.

En definitiva, la obra de Jago es un ejemplo de cómo el arte puede ser una herramienta poderosa para conectar con la realidad y reflexionar sobre ella. A través de su escultura, el artista consigue transmitir emociones, evocar recuerdos y crear nuevas formas de entender el mundo que nos rodea.

Su obra es una invitación a mirar más allá de las apariencias y a conectar con lo más profundo de nuestro ser, en un tiempo convulso en el que necesitamos más que nunca la belleza y la reflexión que nos ofrece el arte.


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