En un remoto rincón de la historia, donde la velocidad de los caballos cedía paso a los poderosos trenes y barcos de vapor, se gestaba una revolución informativa. Era el año 1835, y el periódico neoyorquino The Sun desplegaba sus páginas con audacia y creatividad, sin sospechar que estaba a punto de orquestar un engaño épico. Bajo la atenta mirada del matemático y astrónomo John Herschel, los lectores serían testigos de un descubrimiento que desafiaría las fronteras de lo imaginable: la existencia de seres vivos en la Luna. A medida que las prensas imprimían palabras cuidadosamente elaboradas y detalles fascinantes, el mundo quedaba cautivado por una noticia que despertaba esperanzas, alimentaba el asombro y, al final, revelaría la poderosa influencia de las fake news en la sociedad.

“The Sun y la Gran Mentira de la Luna: El impacto de las fake news en el siglo XIX”
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LOS SELENITAS (ficticios habitantes de la Luna)
La primera fake news de la Historia Contemporánea fue publicada por el periódico neoyorquino The Sun en 1835 e informaba de seres que habitaban la Luna. La noticia causó un enorme impacto en Estados Unidos, gracias a tres factores: la aparición de las prensas de alta capacidad, la caída del precio de los periódicos (la penny press), y la llegada de los nuevos medios de transporte que superaban la velocidad de los caballos por primera vez en la historia: los trenes y los barcos de vapor. Esos factores ayudaron a difundir a gran escala una información falsa y sensacionalista bajo el disfraz de una noticia verdadera. Es lo que hoy denominamos fake news.
‘The Sun’ hizo creer a todo el mundo, en 1835, que se había descubierto vegetación y seres parecidos a los humanos en nuestro satélite.
En el siglo XIX encontramos más referencias. En 1826, el ‘Diario de Cádiz’, por ejemplo, se hizo eco de un avistamiento en Campo de Criptana, Ciudad Real, que describía el supuesto OVNI como «una resplandeciente tinaja puesta boca abajo que descendía con una ráfaga de humo considerable». El ‘Diario balear’, por su parte, hablaba de «un globo de fuego con una magnitud extraordinaria y forma piramidal que voló hacia la tierra con un movimiento oblicuo».
De entre todas estas noticias sorprendentes, sin embargo, hubo una que causó mucho más revuelo en el mundo de ese tiempo, “The Sun”, en marzo de 1835, informó durante seis días sobre el que podría considerarse el descubrimiento más importante de la historia de la humanidad… de ser cierto. Un matemático y astrónomo inglés llamado John Herschel, aseguraban, había observado vida inteligente en la Luna gracias al potente telescopio que había creado.
Este diario no era un periódico cualquiera, sino uno respetado a la altura del ‘The New York Times’ y el ‘New York Herald Tribune’. De ahí que la noticia se extendiera rápidamente por todo Estados Unidos y Europa, haciendo que millones de lectores de otros muchos periódicos se la creyendo.
El bulo de ‘The Sun’ se construyó con sumo cuidado y con todo lujo de detalles. En la primera ya se advertía que «se han visto pequeños grupos de árboles de cuantas especies son imaginables, esparcidos por toda la lujosa extensión del hermoso recinto, de manera que los vidrios de aumento coronaron nuestras ardientes esperanzas al presentarnos seres animados». En los días siguientes el rumor se hizo cada vez más grande y sorprendente.
El gigantesco telescopio de Herschel era el mayor y más preciso que se hubiera visto jamás, tanto que había sido capaz de distinguir insectos en la Luna desde un observatorio de Sudáfrica. Al día siguiente, Herschel ya había divisado flores rojas y una serie de manadas de cuadrúpedos similares a los bisontes, así como otras criaturas anfibias de forma esférica que se desplazaban lentamente sobre las rocas.
El descubrimiento más increíble se produjo en la tercera jornada, cuando captó una gran variedad de vegetación lunar y una especie de castores bípedos que vivían en cuevas y habían llegado a dominar, incluso, el fuego: «Llevan a los niños en brazos como cualquier humano, y sus chozas están mejor construidas y son más altas que las de muchas tribus de humanos salvajes», aseguró ‘The Sun’, que siguió alimentando el embuste. Al día siguiente, estos seres ya se parecían a «humanos con el pelo corto y brillante de color cobre». Al final, el científico acabó distinguiendo un misterioso templo abandonado.
Para desgracia de muchos soñadores, el bulo fue descubierto y bautizado en lo sucesivo como ‘La Gran Mentira de la Luna’. Realmente Herschel no tuvo nada que ver, pues nunca vio tales criaturas a través de su telescopio y tampoco escribió nada sobre ello. ‘The Sun’ lo invento todo y el científico se lo tomó a broma, asegurando que cuando publicase su siguiente ensayo, a los lectores que hubieran leído la noticia les parecería aburrido.
Mientras la mentira produzca dinero, las Fakes News serán nuestro pan de cada día.
Este relato histórico describe la primera fake news de la historia contemporánea, publicada por el periódico neoyorquino The Sun en 1835. La noticia afirmaba que se habían descubierto seres y vegetación en la Luna gracias a los supuestos avistamientos del astrónomo John Herschel a través de su potente telescopio. El periódico construyó cuidadosamente el bulo, añadiendo detalles y descripciones vívidas para hacerlo más convincente. La noticia se difundió ampliamente en Estados Unidos y Europa, y muchos lectores de otros periódicos la creyeron.
Sin embargo, el bulo fue finalmente descubierto y se le denominó “La Gran Mentira de la Luna”. En realidad, John Herschel no tuvo nada que ver con el engaño, ya que nunca observó tales criaturas a través de su telescopio ni escribió nada al respecto. Fue el periódico The Sun quien inventó toda la historia, y el científico se lo tomó a broma, asegurando que su siguiente ensayo les parecería aburrido a los lectores que hubieran creído la noticia.
Este evento histórico destaca cómo las fake news existían mucho antes de la era de Internet y las redes sociales. En el siglo XIX, los avances en la tecnología de impresión y transporte facilitaron la difusión masiva de información falsa y sensacionalista. También muestra cómo la credibilidad de los medios de comunicación y la confianza del público pueden ser vulnerables ante noticias engañosas, incluso cuando provienen de fuentes respetadas.
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