En un rincón oculto del universo, donde los suspiros se funden con los susurros de la naturaleza y las estrellas susurran secretos ancestrales, florece una historia que trasciende los límites de la realidad. En una aldea enclavada entre montañas majestuosas y bosques impregnados de misterio, una joven llamada Liria se erige como una criatura de ensueño. Su belleza radiante y su voz melódica envuelven los corazones en un hechizo etéreo, capaz de curar heridas y aliviar las penas más profundas.

Liria, la musa de las melodías, porta en su ser un canto que parece ser tejido con hilos de luna y rocío. Sus notas susurrantes acarician el aire, desplegando una magia sanadora que hace temblar las hojas y susurra esperanzas en cada suspiro de la brisa. Su voz resuena como un eco antiguo, transmitiendo secretos entrelazados con susurros de estrellas y acordes susurrantes que tocan las fibras más íntimas del alma. En esta aldea olvidada por el tiempo, Liria es el faro de luz y la guía de aquellos que buscan la redención en las melodías celestiales.



El Poder de la Melodía: Amor, Curación y Magia en la Aldea Encantada”


Hace muchos años, en una pequeña aldea rodeada de montañas y bosques, vivía una joven llamada Liria. Era conocida por su belleza y su voz melodiosa, y se decía que su canto tenía el poder de curar cualquier malestar y aliviar el dolor del corazón.

Un día, mientras Liria caminaba por el bosque recogiendo frutas, escuchó un canto que no reconocía. Era una voz masculina que cantaba una melodía triste y hermosa al mismo tiempo. Liria siguió el canto hasta llegar a una cueva oculta entre las rocas.

Allí encontró a un joven apuesto sentado en el suelo, con una lira en las manos. El joven le explicó que era un príncipe desterrado de su reino, y que había venido al bosque para esconderse de sus enemigos. Liria se sintió conmovida por su historia y decidió ayudarlo.

Durante los días siguientes, Liria visitaba al príncipe en su escondite y le llevaba comida y agua. Ellos hablaban y cantaban juntos, y pronto se enamoraron. Pero el príncipe sabía que no podía quedarse en el bosque para siempre, y su amor por Liria lo hacía sentir aún más atrapado.

Un día, el príncipe decidió partir de la aldea para dejar atrás sus problemas y buscar una nueva vida. Liria se sintió destrozada al saber que tendría que separarse de su amado, pero sabía que no podía detenerlo. Antes de partir, el príncipe le regaló su lira y le prometió que siempre la recordaría.

Liria se quedó en la aldea y se dedicó a cantar para curar a los enfermos y ayudar a los necesitados. La lira del príncipe se convirtió en su instrumento favorito, y a menudo cerraba los ojos y cantaba canciones que él le había enseñado.

Con el tiempo, la gente empezó a llamarla “La Dama de la Lira”, y su fama se extendió por toda la región. Se decía que su canto tenía un poder mágico que podía curar cualquier herida, física o emocional.

Un día, un mensajero llegó a la aldea con una noticia sorprendente: el príncipe había recuperado su reino y estaba buscando a la mujer que le había regalado su lira. Liria, emocionada y nerviosa, se preparó para partir hacia el reino del príncipe.

Cuando llegó al palacio y se presentó ante él, el príncipe la reconoció de inmediato. Con lágrimas en los ojos, le contó que nunca había olvidado su amor y que había estado buscándola durante años.

Finalmente, se casaron en la capilla del palacio, y Liria se convirtió en la reina más amada de la historia del reino. La gente decía que su canto había unido los corazones de dos amantes separados por la adversidad, y que su amor era tan fuerte que había trascendido todas las fronteras.

Hasta el día de hoy, se dice que la lira de la reina Liria sigue sonando en las noches de luna llena, como un recordatorio del poder del amor verdadero.


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