En un tranquilo parque, donde el murmullo de las hojas susurraba secretos al viento, se alzaba un banco solitario. Allí, en ese rincón impregnado de nostalgia y esperanza, encontramos un retrato que trasciende las pinceladas y se adentra en el alma de su creador. Es el autorretrato de un autodidacta, una ventana al mundo interior de Horace Pippin, un hombre cuya vida se tejió entre las sombras de la guerra y los destellos de la creatividad. Con pinceladas coloridas y un estilo ingenuo, este último testamento artístico nos invita a adentrarnos en los sueños y reflexiones de un genio autodidacta cuyas manos, marcadas por la guerra, hallaron en la pintura un camino hacia la sanación y la expresión más pura de su ser.

Estados Unidos, 1946
Título original: The Park Bench, Primitivismo
“The Park Bench: Una obra inacabada que captura la esencia de Horace Pippin”
Este podría ser el último autorretrato del inusual artista Horace Pippin, aunque quizás era un vecino suyo al que le gustaba sentarse en un banco en Everhart Park, en West Chester, a pocas calles de la casa del pintor.
Vemos a un hombre negro, solitario y reflexivo en una obra extraña, colorida, ingenua, mágica. Cierto es que Pippin la dejó inacabada (moriría mientras la hacía), pero conserva su inconfundible estilo, de un autodidacta genial.
Pippin había sido soldado en la Primera Guerra Mundial y combatió con la compañía K (una unidad compuesta principalmente por negros), hasta que un francotirador alemán le hirió en su brazo derecho. Pippin volvería a casa con su mano casi inutilizada, y para rehabilitarla un poco decidió ponerse a decorar cajas de cigarros con carbón vegetal a modo de terapia.
El resultado fue que no dejó de pintar a partir de entonces. De las cajas de puros pasó a lienzos más y más grandes que captaron la atención del público por su deliciosa ingenuidad casi infantil (y ya sabemos lo difícil que puede ser pintar como un niño). Una especie de Rousseau mezclado con el estilo de Grandma Moses que realizaba coloridas escenas históricas, religiosas y de la vida cotidiana de su país y de su raza.
Al público estadounidense le encantó ese estilo, alejado de toda prepotencia y pedantería, y durante los años 30 y 40 Pippin gozó de un gran éxito entre crítica y público, convirtiéndose en uno de los artistas negros más destacados del siglo XX y dejando una producción maravillosa que nos habla de su país y su raza.
Su última obra, The Park Bench, bien podría tratarse del propio Pippin sentado en el parque una mañana otoñal, feliz por su viaje, en el que gracias a un soldado alemán descubrió su pasión por la pintura. La obra muestra al hombre sentado en un banco, con una mirada pensativa y melancólica. Los colores vibrantes y la composición simple pero evocadora son características distintivas del estilo de Pippin.
Aunque la pintura no está completamente terminada, se puede apreciar la habilidad y el talento del artista autodidacta. Pippin logra transmitir una sensación de soledad y reflexión a través de su pincelada suelta y los colores intensos que utiliza. La obra captura la belleza y la simplicidad de la vida cotidiana, mostrando la capacidad del artista para encontrar la magia en lo ordinario.
Horace Pippin se destacó como uno de los principales exponentes del primitivismo en Estados Unidos. Su estilo único y su enfoque sincero y directo le valieron el reconocimiento tanto de la crítica como del público. Sus pinturas retrataban escenas de la historia y la vida cotidiana, así como temas religiosos, y reflejaban su experiencia como afroamericano en una sociedad racialmente dividida.
A pesar de las dificultades que enfrentó, tanto en la guerra como en su vida posterior, Pippin encontró en el arte una forma de expresión y sanación. Su trabajo resuena con una profunda humanidad y transmite la fuerza y la resiliencia de aquellos que han sufrido y han encontrado una forma de trascender sus circunstancias.
“The Park Bench” es un testamento final de la visión y el talento de Horace Pippin. A través de esta obra, podemos apreciar la riqueza de su imaginación y su habilidad para capturar la esencia de la vida en imágenes simples pero poderosas. Su legado perdura como una inspiración para artistas y amantes del arte en todo el mundo.
EL CANDELABRO.ILUMINANDO MENTES
Descubre más desde REVISTA LITERARIA EL CANDELABRO
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
