En esta reflexión inspirada por las palabras de Philip Roth, exploraremos la sorprendente sensación de estar vivo y el aprecio por cada día que nos brinda. Roth nos invita a reflexionar sobre el simple acto de meterse en la cama por la noche, sonreír y pensar: “Viví un día más”. Además, nos conmueve al despertar, ver que es la mañana del día siguiente y reconocer que seguimos aquí, habiendo sobrevivido otra noche. Esta aparente rutina cotidiana adquiere un significado especial para Roth, quien, al recibir su pensión, encuentra la ilusión de que esta experiencia de estar vivo podría prolongarse indefinidamente, aunque es consciente de la fragilidad de la vida.



El asombro de cada día: Apreciando la existencia y ganando en el juego de la vida”

«Ahora es sorprendente estar todavía aquí al final de cada día. Meterme a la cama por la noche, sonreír y pensar: “Viví un día más”. Y luego es sorprendente despertar ocho horas después, ver que es la mañana del día siguiente y que sigo aquí: “Sobreviví otra noche”. Pensarlo me hace sonreír otra vez. Me duermo con una sonrisa y me despierto con otra. Me encanta seguir vivo. Además, cuando esto sucede, como ha sido semana tras semana y mes tras mes desde que comencé a cobrar mi pensión, produce la ilusión de que nunca terminará, aunque por supuesto sé que puede hacerlo en cualquier momento. Es como jugar una partida, todos los días; una partida de apuestas altas que ahora, incluso en contra de las probabilidades, simplemente sigo ganando. Ya veremos cuánto me dura la suerte».

Philip Roth


La cita de Philip Roth evoca una sensación de asombro y gratitud por la experiencia de estar vivo, especialmente al final de cada día y al despertar por la mañana. Roth encuentra alegría en el simple hecho de haber sobrevivido una noche más y vivir para ver otro día. Este sentimiento de apreciación de la vida se ve acentuado por el hecho de que ha estado recibiendo una pensión, lo que le da la ilusión de que esta sensación de estar vivo y ganando en el juego de la vida podría durar indefinidamente, a pesar de reconocer que, en realidad, la vida puede terminar en cualquier momento.

El texto de Roth destaca la importancia de encontrar alegría en las pequeñas cosas y valorar cada día como un regalo. La vida puede ser incierta y frágil, pero al reconocer y apreciar la existencia diaria, uno puede experimentar una sensación de satisfacción y felicidad. En lugar de dar por sentado el hecho de estar vivo, Roth elige abrazar cada día como una oportunidad para seguir jugando y ganando en este juego llamado vida.

Esta actitud positiva hacia la vida, incluso en medio de la adversidad y la inevitabilidad de la muerte, refleja una profunda apreciación por la existencia misma. Roth se muestra consciente de que su buena racha podría terminar en cualquier momento, pero el hecho de que haya continuado durante semanas y meses le brinda esperanza y una ilusión de que podría durar aún más.

El autor utiliza la metáfora de jugar una partida de apuestas altas para describir su experiencia diaria. Esta metáfora sugiere que cada día es una oportunidad para enfrentar desafíos, superar obstáculos y ganar en el juego de la vida. Aunque hay un elemento de incertidumbre y riesgo en el juego, Roth encuentra alegría y emoción en participar y seguir adelante.

La cita de Roth también destaca la importancia de vivir el presente y disfrutar cada momento. Al sonreír al final del día y al despertar por la mañana, demuestra una actitud de gratitud y presencia en el momento actual. Esta conciencia plena de la vida le permite experimentar una mayor felicidad y satisfacción, incluso en medio de las incertidumbres y desafíos que puedan surgir.

En resumen, la cita de Philip Roth captura la sensación de asombro y gratitud por estar vivo y experimentar cada día como un regalo. A través de su actitud de apreciación y su enfoque en el presente, Roth encuentra alegría en jugar el juego de la vida y seguir ganando. Aunque reconoce la posibilidad de que esto pueda terminar en cualquier momento, su enfoque en la experiencia diaria le brinda una ilusión de continuidad y un mayor disfrute de la existencia.

Esta reflexión nos recuerda la importancia de valorar cada día, encontrar alegría en las pequeñas cosas y vivir plenamente en el momento presente.


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