En el borde de un abismo oscuro, donde la noche parece envolverlo todo con su manto tenebroso, se encuentra un jinete singular. Con sabiduría y valentía, este jinete ha aprendido el arte de soltar las riendas y entregarse al instinto de su fiel compañero, el caballo. En este mundo de incertidumbre y desafíos, el jinete sabio nos invita a explorar el poder de confiar en nuestra intuición, a dejar atrás el miedo y a encontrar el equilibrio entre el control consciente y la magia oculta de nuestros instintos. Bienvenidos a un viaje hacia la liberación de nuestras riendas y la conexión con nuestra esencia más profunda.



“Conexiones auténticas y crecimiento personal: el poder de soltar las riendas”
Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete sabio suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo.
Armando Palacio Valdés
El fragmento citado de Armando Palacio Valdés, “Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete sabio suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo”, nos presenta una metáfora evocadora que nos invita a reflexionar sobre la confianza en nuestros instintos y la importancia de soltar el control en momentos de incertidumbre o dificultad. En este ensayo, exploraremos este tema en detalle, analizando su significado y relevancia en diferentes aspectos de nuestras vidas.
La imagen del jinete y el caballo puede entenderse como una representación simbólica de la relación entre nuestra mente consciente y nuestro ser más intuitivo o inconsciente. En la vida cotidiana, enfrentamos situaciones desafiantes que pueden generar miedo, estrés o inseguridad, similares a “bordear un abismo” en la oscuridad de la noche. En tales momentos, el “jinete sabio” es aquel individuo que reconoce la necesidad de soltar el control y confiar en su intuición, representada por el “instinto del caballo”.
El soltar las riendas simboliza liberarse de las restricciones autoimpuestas y permitir que nuestra intuición y sabiduría interior nos guíen. En lugar de aferrarnos a un sentido de control rígido y racional, podemos optar por confiar en nuestras capacidades innatas para enfrentar los desafíos. Esto no implica ignorar la lógica o el razonamiento, sino más bien reconocer que hay momentos en los que nuestro ser intuitivo puede proporcionarnos información valiosa que escapa a la razón pura.
En el ámbito personal, soltar las riendas puede significar dejar de lado nuestros miedos y dudas para perseguir nuestros sueños y metas. A menudo, nos encontramos en situaciones en las que no tenemos todas las respuestas o en las que las circunstancias son inciertas. En lugar de quedarnos paralizados por el temor al fracaso o la indecisión, debemos aprender a confiar en nuestra intuición y permitir que nos guíe en la dirección correcta. Al soltar las riendas, nos liberamos de la autocrítica excesiva y nos abrimos a nuevas posibilidades y oportunidades.
En el ámbito profesional, soltar las riendas puede implicar tomar riesgos calculados y confiar en nuestra experiencia y conocimientos adquiridos. A veces, la toma de decisiones basada únicamente en el análisis racional puede ser limitante. Al permitir que nuestro instinto juegue un papel en la toma de decisiones, podemos considerar factores subconscientes y tener en cuenta nuestra intuición para obtener una perspectiva más completa. Esto no significa abandonar la racionalidad, sino integrarla con nuestras emociones y percepciones internas para tomar decisiones más equilibradas y acertadas.
En el ámbito creativo, soltar las riendas puede ser fundamental para la exploración y la innovación. Muchas veces, la creatividad y la originalidad surgen cuando dejamos de lado las estructuras y expectativas preconcebidas. Al confiar en nuestros instintos y permitirnos fluir con el proceso creativo, nos abrimos a nuevas ideas y perspectivas.
En resumen, la metáfora del jinete sabio que suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo nos invita a confiar en nuestra intuición y sabiduría interior en momentos de dificultad o incertidumbre. Al soltar el control y permitir que nuestra intuición nos guíe, podemos encontrar nuevas perspectivas, tomar decisiones más equilibradas y auténticas, fomentar relaciones más significativas y explorar la creatividad de manera más fluida.
Sin embargo, es importante recordar que soltar las riendas no implica renunciar por completo al control, sino encontrar el equilibrio entre la confianza en nuestros instintos y el pensamiento consciente. Al abrazar esta filosofía, podemos vivir de manera más plena y auténtica, enfrentando los desafíos con valentía y sabiduría.
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