En el mágico mundo de las letras, donde las palabras danzan en el papel como estrellas en el firmamento, surge la figura de un maestro singular que guía a su discípulo hacia la cumbre literaria. Julio Ramón Ribeyro, el renombrado escritor peruano, encontró en su padre no solo una guía en el arte de las letras, sino un faro luminoso que lo llevó a desvelar los secretos de los grandes maestros de la escritura. Entre las páginas de Balzac, Flaubert, Stendhal y Proust, se tejió una relación única entre padre e hijo, donde el amor por la literatura floreció y la vocación de escritor se avivó como una llama eterna. Adentrémonos en el universo literario de Ribeyro y descubramos cómo la inspiración paternal abrió las puertas a un horizonte literario sin límites.



El Papel de mi Padre como Maestro Literario: Julio Ramón Ribeyro”


Yo he tenido muchos profesores de literatura. Pero he tenido solamente un maestro. Y ese maestro fue mi padre. Me acuerdo que un día me dijo: «Tú sabes que hay un escritor que es mejor que Dumas, y que se llama Balzac. Y hay un escritor que es mejor que Balzac, y que se llama Flaubert. Y un escritor mejor que Flaubert, y que se llama Stendhal. Y un escritor mejor que Sthendal, y que se llama Proust.» De este modo abría para mí un panorama de lecturas verdaderamente ilimitado. Esta yo creo que fue una de las circunstancias principales que forjó y fomentó mi vocación de escritor”.

Julio Ramón Ribeyro



Julio Ramón Ribeyro, el renombrado escritor peruano, en su emotivo relato, destaca la figura de su padre como su único maestro, a pesar de haber tenido muchos profesores de literatura. Este testimonio refleja la importancia del apoyo y guía de una figura paterna en el desarrollo de una vocación literaria. A lo largo del ensayo, exploraremos cómo el apoyo y las enseñanzas del padre de Ribeyro fueron fundamentales para su vocación de escritor y cómo el conocimiento literario transmitido por él abrió las puertas a un vasto universo de lecturas que lo inspiraron.

En primer lugar, es relevante resaltar la diferencia entre un profesor y un maestro. Un profesor enseña materias específicas, mientras que un maestro va más allá y deja una marca significativa en la vida de sus alumnos, guiándolos en su desarrollo personal y profesional. Para Ribeyro, su padre ejemplificó este papel, ya que no solo se limitó a impartir conocimientos de literatura, sino que también cultivó su pasión por las letras y lo animó a explorar nuevas obras y autores.

El padre de Ribeyro le presentó una lista jerárquica de escritores, señalando aquellos que consideraba superiores a otros. Al mencionar a autores como Balzac, Flaubert, Stendhal y Proust, creó una suerte de escalera literaria, donde cada peldaño ascendente representaba un nivel más alto de complejidad y maestría en la escritura. Esta jerarquía presentó a Ribeyro un desafío estimulante: buscar siempre superarse y explorar la obra de escritores que representaban una cima artística superior.

El panorama de lecturas que su padre le ofreció se mostró “verdaderamente ilimitado”, lo que significa que no solo le proporcionó una lista con nombres y títulos, sino que lo impulsó a buscar más allá de los límites establecidos. La idea de un horizonte sin fin en la literatura probablemente despertó en Ribeyro una curiosidad inagotable y lo llevó a sumergirse en las páginas de innumerables libros.

Además de la mera recomendación de autores, su padre fomentó el amor por la lectura en Ribeyro. Al proporcionarle un ambiente propicio para el crecimiento intelectual y emocional, el escritor peruano experimentó la magia de los libros desde una edad temprana. Este estímulo permitió que su vocación literaria se alimentara y floreciera con el tiempo.

La vocación de escritor de Ribeyro fue moldeada por estas circunstancias excepcionales. La combinación de una guía paternal comprometida y un acceso a una amplia variedad de obras literarias, le proporcionó una base sólida para desarrollar su propio estilo y visión literaria. En este sentido, el papel del padre de Ribeyro como maestro se destaca como el cimiento fundamental sobre el cual edificó su carrera literaria.

En conclusión, la experiencia de Julio Ramón Ribeyro con su padre como maestro tuvo un impacto profundo en su vida y vocación como escritor. La transmisión de conocimientos literarios y el estímulo constante por parte de su padre crearon un vínculo indeleble con la literatura, abriendo un universo de posibilidades y llevándolo a explorar y aspirar a la maestría en la escritura. Esta relación única y especial con su padre muestra cómo el apoyo y la inspiración adecuados pueden ser cruciales para el desarrollo de la vocación de un individuo y cómo un maestro influyente puede ser aún más valioso que muchos profesores.

La historia de Ribeyro nos recuerda la importancia de los lazos familiares y cómo una figura paterna, o materna, puede ser un faro que guíe el camino hacia la autorrealización y el éxito en el ámbito elegido.


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