En el mágico mundo de la literatura, los escritores se embarcan en un viaje sin igual, persiguiendo la elusiva llama de la originalidad. En esta travesía, se despojan de las cadenas de la complacencia y se sumergen en la esencia misma de su creatividad. Juan Carlos Onetti, un maestro de la pluma, nos guía con sabias palabras hacia la autenticidad literaria, desafiando convenciones y cuestionando verdades establecidas. En este fascinante sendero, los escritores hallan su voz única y genuina, tejida con la sinceridad de sus emociones y pensamientos más profundos. Acompáñanos en este viaje hacia lo desconocido, donde la libertad creativa es el faro que ilumina nuestro camino hacia el corazón mismo de la escritura.



La búsqueda de autenticidad literaria: consejos para escritores

No busquen ser originales. El ser distinto es inevitable cuando uno no se preocupa de serlo. No intenten deslumbrar al burgués. Ya no resulta. Este solo se asusta cuando le amenazan el bolsillo. No traten de complicar al lector, ni buscar ni reclamar su ayuda. No escriban jamás pensando en la crítica, en los amigos o parientes, en la dulce novia o esposa. Ni siquiera en el lector hipotético. No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar. No sigan modas, abjuren del maestro sagrado antes del tercer canto del gallo. No se limiten a leer los libros ya consagrados. Proust y Joyce fueron despreciados cuando asomaron la nariz, hoy son genios. No olviden la frase, justamente famosa: dos más dos son cuatro; pero ¿y si fueran cinco? No desdeñen temas con extraña narrativa, cualquiera sea su origen. Roben si es necesario. Mientan siempre. No olviden que Hemingway escribió: “Incluso di lecturas de los trozos ya listos de mi novela, que viene a ser lo más bajo en que un escritor puede caer.”

Juan Carlos Onetti



En su discurso, Juan Carlos Onetti ofrece una serie de consejos y reflexiones para los escritores, destacando la importancia de mantenerse fieles a su voz creativa y no ceder ante la presión de complacer a la audiencia o seguir tendencias literarias. A través de estas directrices, Onetti aboga por la sinceridad literaria y la libertad creativa, enfatizando la necesidad de escribir para uno mismo en lugar de preocuparse por la crítica o el éxito comercial.

El autor destaca que la originalidad no debe buscarse de manera forzada, sino que surge de forma natural cuando el escritor se libera de la preocupación por ser diferente. Al liberarse de las expectativas impuestas por el público burgués, el escritor puede encontrar su propia voz auténtica y, al mismo tiempo, evitar complacer a las masas por motivos económicos.

Onetti critica el intento de deslumbrar al burgués, aludiendo a la idea de que este último solo se asusta cuando se ve amenazado en su esfera financiera. Por lo tanto, sugiere que los escritores no deben centrarse en complacer a este sector de la sociedad, sino en la búsqueda de la verdad y la sinceridad en su expresión artística.

En sus palabras, el autor también desalienta a los escritores a complicar excesivamente sus obras o buscar la ayuda del lector. Al hacerlo, sostiene que el escritor debe permitir que la narrativa fluya naturalmente y evite depender del lector para comprender su mensaje.

Además, Onetti insta a los escritores a no dejarse llevar por la crítica, la presión de amigos o parientes, ni siquiera por la búsqueda del triunfo literario. En cambio, les aconseja que se enfoquen en el lector silencioso e implacable que llevan dentro y que no puede ser engañado. Aquí, el autor parece referirse a la importancia de ser auténtico y fiel a uno mismo, sin sucumbir a las expectativas externas.

Onetti también hace referencia a la importancia de la sinceridad literaria y advierte a los escritores que no deben sacrificarla por ninguna razón, ya sea política o de éxito comercial. Esto refleja su creencia en la importancia de la honestidad y la autenticidad en la escritura, incluso si eso implica alejarse de temas populares o puntos de vista aceptados.

El autor también alienta a los escritores a no seguir ciegamente las modas literarias y a abjurar de la influencia de maestros consagrados. Al hacerlo, sugiere que los escritores deben buscar su propio camino creativo y explorar nuevos temas y estilos literarios sin temor a la desaprobación inicial.

En última instancia, Onetti desafía a los escritores a cuestionar las verdades establecidas y a no tener miedo de romper con convenciones establecidas. Al citar la famosa frase “dos más dos son cuatro; pero ¿y si fueran cinco?”, invita a los escritores a desafiar las normas y explorar nuevas perspectivas en sus obras.


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