En la mítica Grecia de dioses caprichosos y héroes legendarios, emergió un singular pensador, cuyas ideas agitarían los cimientos de la religión y la filosofía de su tiempo. Nacido en la próspera ciudad de Colofón, hacia el año 570 a.C., Jenófanes, el audaz poeta y rapsoda, se erigió como una figura desafiante y provocativa. En un mundo saturado de divinidades antropomórficas, las palabras de Jenófanes resonaron como un trueno, desafiando la sabiduría tradicional y elevando el vuelo hacia las esferas abstractas de un Dios único e inmortal. Su pluma ingeniosa se convirtió en arma de combate contra las mitologías que ensalzaban lo peor de la humanidad y abogó por una concepción divina despojada de forma y limitación.

Jenófanes de Colofón: Poeta, Filósofo y Defensor de la Sabiduría sobre la Fuerza
En la antigua Grecia, Jenófanes de Colofón, nacido alrededor del 570 a.C., desencadenó una polémica con respecto al politeísmo y la concepción antropomórfica de los dioses. Ridiculizando a Hesíodo y Homero, dos poetas muy influyentes en la mitología griega, Jenófanes argumentaba que estos habían proyectado sobre los dioses los peores atributos humanos, convirtiéndolos en meras proyecciones de los deseos y comportamientos humanos más oscuros. Ante esta visión antropomórfica de los dioses, Jenófanes propuso una alternativa radical: un dios único, indivisible, con atributos completamente distintos a los humanos y con una naturaleza abstracta.
Desde la perspectiva de Jenófanes, el dios que él concebía era omnipresente, omnisciente y eterno. Lo veía como un ser que lo observa todo, que todo lo escucha, que lo sabe todo, y que está imbuido con la razón universal, el logos. Además, creía que este dios no tenía principio ni fin, no fue creado y es inmortal. Su visión de la divinidad se caracterizaba por ser trascendente y alejada de las limitaciones humanas. Estas ideas eran revolucionarias en su época, ya que contrastaban fuertemente con las creencias religiosas y antropomórficas predominantes en la Grecia clásica.
Para Jenófanes, los dioses de Homero y Hesíodo no eran más que reflejos distorsionados de la moral humana. Criticaba las acciones inmorales que se atribuían a los dioses en los mitos, lo cual, desde su perspectiva, reflejaba una falta de comprensión de lo divino. Mediante su poesía satírica, llamada “Silloi”, Jenófanes se burlaba del antropomorfismo de las divinidades homéricas y hesiódicas, apuntando a la ironía de que si los animales pudieran representar a sus dioses, estos serían simplemente versiones antropomórficas de sí mismos.
Jenófanes también destacó por su crítica al culto excesivo a los valores atléticos en la sociedad de su tiempo. Abogaba por sustituir las fábulas mitológicas por reflexiones sobre la virtud y la sabiduría en las conversaciones comunes. Para él, la sabiduría y el conocimiento eran más valiosos para el Estado y la vida práctica que la fuerza física de los atletas.
En su obra poética titulada “La naturaleza”, Jenófanes presentó sus ideas filosóficas de manera más elaborada. Sin embargo, lamentablemente, solo se han conservado fragmentos muy escasos y breves de esta obra, lo que dificulta una comprensión completa de su pensamiento filosófico.
La concepción de Jenófanes sobre la divinidad era cercana al monoteísmo, considerando a un solo dios supremo y todopoderoso. Sin embargo, existe cierta ambigüedad en su pensamiento sobre si este dios trascendente está fuera del mundo o si debe identificarse con él. Esta ambigüedad ha dado lugar a diferentes interpretaciones, y algunos estudiosos incluso lo consideran un precursor del concepto del Uno propuesto por Parménides.
En conclusión, Jenófanes de Colofón fue una figura interesante y controvertida de la antigua Grecia, cuya poesía satírica y filosofía racionalista cuestionaron las creencias tradicionales en los dioses antropomórficos y promovieron un concepto más abstracto de la divinidad. Su visión de un dios único, inmutable y distante de las debilidades humanas influyó en generaciones posteriores de filósofos, abriendo camino al desarrollo de concepciones monoteístas más elaboradas.
Aunque solo nos han llegado fragmentos de sus obras, su legado perdura como un punto de inflexión en el pensamiento filosófico y religioso de la antigua Grecia.
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