En un mundo sumido en sombras y avasallado por la implacable maquinaria del mercantilismo, emerge una chispa de luz que se niega a extinguirse: la poesía. Como un acto de resistencia contra la uniformidad impuesta y el autoritarismo amenazante, la poesía se yergue como una voz valiente, liberando al espíritu humano de sus cadenas y revelando espacios interiores desconocidos. En este ensayo, exploraremos la riqueza de la poesía como una herramienta para enriquecer nuestras almas, desafiando las reglas del mercado y recordándonos la utilidad de lo inútil, como decía un sabio filósofo chino.

“La Utilidad de lo Inútil: La Poesía como Herramienta de Resistencia”
«La poesía es resistencia, justamente contra este mundo tan sombrío en el que estamos viviendo de manera tan mercantilista, donde se nos quiere amputar el espíritu, donde se nos quiere uniformar para convertirnos en tierra fértil para cualquier autoritarismo. La poesía enriquece a quien la lee y le descubre espacios interiores que ignoraba tener y que por eso no tenía. Logra eso. En cuanto a la utilidad o no de la poesía, no sé si sirva en términos mercantiles; seguramente cualquier editorial te lo podrá responder. Pero lo que sí recuerdo es lo que decía un filósofo chino —no me preguntes su nombre porque no lo recuerdo— sobre esto: ‘Todo mundo habla de la utilidad de lo útil, pero nadie habla de la utilidad de lo inútil’».
Juan Gelman.
La poesía ha sido una forma de expresión artística que ha perdurado a lo largo de la historia de la humanidad. En distintas épocas y culturas, los poetas han utilizado esta forma de comunicación para transmitir sus pensamientos, emociones y reflexiones sobre la realidad que los rodea. Sin embargo, en el contexto actual, donde la sociedad se ve fuertemente influenciada por una mentalidad mercantilista y consumista, la poesía adquiere un papel aún más relevante como resistencia contra la uniformidad y el autoritarismo que amenazan con amputar el espíritu humano.
El poeta argentino Juan Gelman, en su cita mencionada anteriormente, destaca la importancia de la poesía como una herramienta para enriquecer a quienes la leen, descubriendo espacios interiores que permanecían ignorados. La poesía posee una cualidad única para llegar a lo más profundo del ser humano, abriendo puertas hacia la introspección y la conexión con el mundo que nos rodea. Frente a un panorama donde la cultura de masas y el consumismo superficial imperan, la poesía emerge como una fuerza para contrarrestar la alienación y la falta de reflexión crítica.
El mundo actual tiende a evaluar la utilidad de todo en términos mercantiles y utilitarios, buscando un beneficio material tangible en cada acción o producto. Sin embargo, la utilidad de la poesía no puede medirse mediante parámetros cuantitativos o económicos, sino que se encuentra en su capacidad para nutrir el alma y el espíritu humano. La poesía puede ser un bálsamo para el individuo en tiempos de tribulación, una luz en medio de la oscuridad, una voz para aquellos que sienten que no tienen voz.
En la sociedad contemporánea, el auge de las redes sociales, la instantaneidad de la comunicación y la omnipresencia de la información han llevado a una saturación de contenido superficial y una disminución de la profundidad en las interacciones humanas. La poesía, en contraste, es un arte que invita a la reflexión, a la interpretación y a la conexión emocional con las palabras y las ideas. La belleza y la sutileza de las metáforas y las imágenes poéticas permiten que el lector explore su propia interpretación y encuentre significados que resuenen con su experiencia individual.
Asimismo, la poesía puede desafiar las estructuras de poder y cuestionar las normas establecidas. La libertad inherente al lenguaje poético le permite abordar temas sensibles y controversiales de manera subjetiva, estimulando el pensamiento crítico y fomentando el diálogo social. En un mundo donde el autoritarismo y la uniformidad amenazan con extinguir la diversidad de pensamiento, la poesía se convierte en un instrumento de resistencia, permitiendo que la voz del individuo se eleve y se escuche en medio de la cacofonía del mundo moderno.
Es cierto que la poesía no se rige por las reglas del mercado, y puede que no tenga el mismo impacto masivo que otras formas de entretenimiento. Sin embargo, su valor no radica en su capacidad de generar ganancias o de satisfacer una demanda comercial, sino en su capacidad para trascender lo utilitario y alcanzar lo esencial del ser humano. La poesía puede servir como un recordatorio de nuestra humanidad compartida, un puente entre culturas y generaciones, y un testimonio de la riqueza emocional y espiritual que subyace en cada individuo.
Así pues, la poesía desempeña un papel fundamental como resistencia contra un mundo sombrío y mercantilista que busca uniformarnos y alienarnos. Su utilidad no puede ser medida en términos de rentabilidad económica, sino en su capacidad para enriquecer nuestras vidas, descubriendo espacios interiores que desconocíamos y brindando una perspectiva más profunda y significativa de la realidad que nos rodea. La poesía nos conecta con nuestra esencia humana, nos invita a reflexionar y nos impulsa a resistir cualquier forma de autoritarismo y uniformidad impuesta.
En este sentido, la poesía es un faro de luz en medio de la oscuridad, un testimonio de la libertad del espíritu humano y una herramienta para mantener viva nuestra humanidad en un mundo cada vez más dominado por la superficialidad y la mercantilización.
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